"Dance I" Henri Matisse

SIEMPRE FUISTE MI ESPEJO, QUIERO DECIR QUE PARA VERME TENÍA QUE MIRARTE
por María Basile

“Siempre fuiste mi espejo, quiero decir que para verme tenía que mirarte.”

Cuando me llegó esta frase, lo primero que asocié fue un artículo del primer número de la publicación La Ciudad Analítica. Me acordaba que la frase que llevaba en la tapa era “Qué ves cuando me ves” y el primer artículo se titulaba “La mirada lacaniana”.

Y me dije, qué lugar ocupan las publicaciones, los temas que eligen trabajar, los textos que transmiten, los colegas a los que se invita a participar. Hay muchas, y en esas muchas uno va eligiendo. En esta en particular, que estoy escribiendo ahora, se ve claramente lo que surge cuando uno se ve a partir de mirar al otro. Porque son nuestros colegas del IOM del que formamos parte los que nos convocan a leerla, a escribirla, a compartirla.  Con sus novedades, su política, su “toque”, su humor. Es un espejo en el que, cuando uno se zambulle a leer, se encuentra en más de un lugar.

En el artículo que cito, Miller dice: “La mirada, en el sentido de Lacan, no es mi respuesta perceptiva al cosquilleo de lo percibido. La mirada lacaniana es lo que nos incluye, en tanto que seres mirados en el espectáculo del mundo. Es lo que adviene cuando subimos al escenario en el teatro sin espectadores.” Donde vemos, pero fundamentalmente somos seres mirados, por la iluminación. La mirada lacaniana está en el campo del Otro. Es lo que me hace ser visto o mirado.

Traigo algunas frases de pacientes en el marco de la clínica de la urgencia en la institución: “Tienen el ojo puesto en mí” con un tinte más paranoide; “se me vienen todos los ojos encima” desde un costado más ansioso; “no dejan de mirar mis partes privadas” con angustia. A partir de lo que, en cada caso, habrá que descubrir la estructura de la palabra allí presente, a la que están enlazados, más allá del fenómeno.

Para concluir, se puede tomar la referencia del texto “Affectio Societatis” de J.A. Miller, donde plantea dos vertientes: qué hacemos solos y qué hacemos juntos, y señala, “el analista, solo, y el analizante, solo, forman no obstante una pareja, pero solo para el analizante”. Simultáneamente, dice, afirmamos la dignidad de lo que hacemos juntos.

La frase enviada, evocó entonces en mí un poco de esto y un poco de aquello: la vertiente de la soledad del paciente, del analista, pero también de lo que hago con otros, donde miro y me veo: IOM, Cartel, Biblioteca, Jornadas Regionales.

 

 

 

 

MARÍA BASILE

Psicoanalista. Amante de las plantas y los libros. Famosa por cocinar fideos caseros y budín de mandarina. Mi mejor plan siempre: “un cafecito”.