Parte de la religión
por Patricia Sara Gerbaudo

La interpretación literal con la que Andy comenzaba la definición de fundamentalismo[i] en el boletín anterior,  ya no  se escribiría  solo en  textos eruditos sino también en las redes sociales. Llamo religiosas a ciertas ideas que llevan una especie de sentido de época atrapado en ellas.

En facebook encuentro un video selfie  de una mujer joven que dice que estar sola es más saludable y empieza a enumerar las razones: quererse y respetarse uno mismo,  economizar dinero porque tener un romance es caro: salir a comer, comprarse ropa, producirse, y last but not least el tiempo: el desgaste de tener que estar atenta a enviar y responder mensajes, el que se pierde en estar juntos.

A partir de allí y tomando esta invitación sobre el tema del amor, podemos arrojar algunas ideas sobre ciertos fundamentalismos que recorren el cuerpo social y los cuerpos individuales.

Que el otro es obstáculo ya lo decía Freud en El malestar en la cultura, es fuente de sufrimiento tanto como el propio cuerpo y el mundo exterior, quizás presenta las mayores dificultades en tanto las formas sociales no garantizan el bienestar y resultan inevitables. La respuesta humana es construir muletas que procuran poderosas distracciones, Freud reconocía la ciencia en esa producción que se ha vuelto ilimitada.

Lacan a partir de su Seminario 17 propone los discursos como distintos modos del lazo social, plantea que en el corazón de cada uno de ellos hay imposible: gobernar, educar, psicoanalizar, hacer desear. Si a partir del discurso del amo podemos hacer un trazo de época, la nuestra que trastoca al discurso amo antiguo en discurso universitario, tal como lo planteaba Lacan en los 70, está modificada por el desarrollo del capitalismo actual ¨ cuya contabilidad no puede tener otro discurso que la homeostasis, el equilibrio calculado, y que toma como valor la diversión, o para decirlo con un término estadounidense el entertainment¨[ii]

En ese punto el relato en el video mencionado muestra un desplazamiento del ¨mejor solos que mal acompañados¨ hacia el empuje al bienestar permanente, por supuesto por las mejores razones o mejor dicho las razones ¨amos¨ que -como en los brindis con aquellos que nos importan- rezamos: salud, dinero… pero ya no amor, sino tiempo, tiempo para disfrutar en los tiempos que corren[iii]

¿Y el amor? En nombre del bienestar se hace necesario evaluar el costo-beneficio de involucrarse en una aventura amorosa. Si la producción está en el centro del lazo social, la obsolescencia programada es la novedad y entonces  una posibilidad es producción de serial lovers[iv] En la época del consumo el otro del amor se ha vuelto ¨tóxico¨ con solo rozar la ¨zona de confort¨.  Podríamos delinear un arco de fundamentalismos desde el rechazo a la incomodidad del amor para dedicar más tiempo al espejo del ideal: fuerte, sin conflictos y sin pérdida;  pasando por el amor-consumo, hasta  el fundamentalismo de la posesión… literalidad de la presencia o nada, desencadenamiento de la violencia en el amor.

El psicoanálisis tiene que estar atento de la deriva filosófica de suponer posible una concepción del mundo, como también mantenerse en el reverso del  diagnóstico en la multiplicidad de amores en lo que llamamos lo actual. A la espera de encontrar su oportunidad entre amores que matan, que mueren, que anudan, que desanudan.

¿En qué consistiría una acción lacaniana[v] frente a los fundamentalismos del amor?

Quizás abrir un lugar para lo nuevo en el amor, y aquí me refiero al que el psicoanálisis introdujo como amor: el de transferencia. Qué hay de nuevo en el amor de transferencia en momentos de la religión del hedonismo y del empuje al consumo quizás pueda orientarnos en una acción lacaniana. Esa que trazaba Juanqui Indart en su conferencia el pasado agosto: amor como función de medio, lo que media entre dos órdenes contradictorios, con la articulación al no todo para abrir/airear la perspectiva del amor de transferencia.

Quizás los imposibles en los que el discurso analítico obtiene su poder: imposible la complementariedad, imposible la homeostasis, imposible la satisfacción toda puedan hacer el borde moebiano al imposible is nothing de la versión amo actual. Y tal como escuchamos a Indart  en ese borde algo toque el amor real, ese que la canción nos dice: ¨Un amor real es como dormir y estar despierto¨[vi]

 

[i] http://www.conversacionesconelotro.com/?p=1864

[ii] J.-A Miller. Un esfuerzo de poesía, p 229

[iii] J.-A Miller. Todo el mundo es loco.

[iv] Ibídem

[v] J.-A. Miller. Un esfuerzo de poesía.

[vi] Charly García. Pasajera en trance (1985)

 

PATRICIA SARA GERBAUDO

Practicante del psicoanálisis. Descubrió con el psicoanálisis  -entre otras cosas-  que continúa su interés por la lectura y que el trabajo con otros es  imprescindible para su clínica. De niña soñaba con cantar, eso se cuela en letras y músicas que están ahí cada vez que escribe, en especial si son de Charly García, como podrán comprobar.