ombligo

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Hay un cierre en la existencia, una marca a mitad del cuerpo. Rastro del momento en que la vida se desprende de otra. Lugar donde se coagula el inicio en la existencia propia, donde comienza el trabajo para sostener la vitalidad asumida. Claro que para ello era necesario cierto consentimiento, afirmación primera de lo por venir y no tan evidente como los bordes del cuerpo. Así lo disperso se congregó con el ombligo, su marca en la biología fue solo un inicio que prosiguió en un más allá de las donaciones hechas. En la insondable decisión quiso ser sujeto, sujetarse a otras ataduras, las propias, soñarlas, ir por ellas, lograrlas, desecharlas, varias y una a la vez.