ph: Romi Abel (@romiabelph)

Lugares inéditos para frases hechas
por Lilian Giubetich, Gustavo Moreno y Pablo Requena

Nos advierte Lacan que “a ella se la mal-dice mujer, se la almadice (on la dit-femme, on la diffâme) se la difama”  Mientras que Tita Merello aclara que:

«Se dicen muchas cosas, más si el bulto no interesa.
¿Por qué  pierden la cabeza ocupándose de mi?»

 «Podrán decir, podrán hablar
 Y murmurar, y rebuznar
Mas la fealdad que Dios me dio
Mucha mujer me la envidió
Y no dirán que me engrupí
Porque modesta siempre fui

Yo soy así                           

De las mujeres se dicen múltiples y diversas frases.
¿Quién dice? ¿Qué se dice cuando se dice?¿Cuánto se dice?
Lo seguro es que sobre ellas se dice
Elegimos entonces algunas de estas frases, no todas…

  • Madre hay una sola
  • Una dama en la sala, una perra en la cama
  • Detrás de una gran hombre hay una gran mujer
  • Las minas son todas iguales.

 

Ellos: Lilian Giubetich- Gustavo Moreno- Pablo Requena también eligieron qué decir.

 


Detrás de un gran hombre, hay una gran mujer

por Lilian Giubetich

 

Recuerdo haber escuchado esa frase muchas veces de niña y adolescente; resonaba en mí el significante detrás, haciéndome pregunta: ¿Porque habría que estar detrás de un hombre? ¿Y porque un hombre iría delante de una mujer?

Hoy, veo que esas preguntas las hacía desde una lógica binaria, una lógica que como una especie de brújula me marca el norte de lo fálico. Del clásico “hombre-mujer” y de los semblantes supuestos que los acompañan.

Hoy, ese detrás donde está?

Con Lacan aparece otra lógica posible, dos lógicas: la universal del Todo-fálico y la del No-todo.

Y “detrás” de ellas dos regímenes de goce, el fálico y el femenino.

Dónde queda entonces ese goce femenino, suplementario del fálico, si no es por fuera de ese gran hombre, o de esa gran mujer.

Un goce tan particular y singular, que nos saca del supuesto universal y los que la civilización nos trae como los que tendrían que ser.

 

Lilian Giubetich

 


«Las minas son todas iguales”

Por Gustavo Moreno

 

Las minas son todas iguales,
grita a coro el fantasma de los hombres
reclutados en pandilla.

Las minas son todas iguales,
esputa sabio un amigo convocado a consolar
a un hombre abandonado, luego parte,
parasitado por la certidumbre de que algo se escabulle.

Las minas son todas iguales,
Repite en el tiempo petrificado y melancólico
aquel que declinó en su deseo, ante un encuentro
contingente, con una mujer que le se tornaba verdadera

Sea la burguesa, amo moderno que ordena trabajar,
quien carga con el más o el menos respecto de la madre idealizada,
y, habitualmente des-erotizada en la rutina…
Sea la amante, restringida a la clandestinidad
o al refugio de la imposibilidad…
Sea la prostituta que brinda la calma de poner cifra al goce…
Las minas son todas iguales a condición de una degradación
o una idealización que sutura un falso conjunto.

Si algún despertar provoca, cada tanto, el análisis
es de ese sueño de que son todas iguales,
y que, paradójicamente, devela no serlo
cuando consiente el extravío de no ser idéntica a sí misma.

 


Detrás de un gran hombre hay una gran mujer

por Pablo Requena

 

Cuanta misoginia en una frase…

Aunque… si perforamos el machismo que se impone, si no lo reducimos al género que pareciera encasillar, si damos otra dimensión al “gran” para hacerlo trascender las fronteras de lo conmensurable, de lo importante, de lo valioso, aún de lo adjetivable…, haciendo despuntar solo algo de una cierta consistencia, un cierto peso real, quizás logremos hacer resonar el “cherchez la femme”, la verdad, más sutilmente el relieve, la textura, la profundidad, que algunos semblantes logran cernir cuando no quedan reducidos a pobres e impostadas posturas, superficiales, efervescentes… de asidua raigambre masculina, más allá de hombres y mujeres.

Qué de lo femenino en los semblantes… apasionante…

Lo femenino quizás sea la última resistencia real a los semblantes empujados a La Grandeza de una sociedad que se infecta en su utilidad, en su éxito y en su infatuación.

Ah! El psicoanálisis quizás también!!… Siempre y cuando siga pretendiendo ser una práctica sin valor.