Lacan: del ser a la existencia
por Rafael Krasnogor

Lacan se ocupó de la filosofía más aún adoptó una posición distinta a la de Freud ya que está muy lejos de oponerse a la filosofía,  al contrario, su obra está atravesada por el pensamiento filosófico y por referencias explícitas a filósofos tales como: Heráclito, Parménides, Demócrito, Empédocles, en fin los denominados Presocráticos, además de Sócrates, Platón, Aristóteles, Descartes y Hegel. Aunque siempre ironista no por ello alejado de estos. Una respuesta rápida es que no necesita demostrar nada sobre el inconsciente, no tiene la heroica tarea freudiana de fundar una nueva ciencia como denomina Freud a la Interpretación de los Sueños, texto inaugural del Icc. Pero, hay que decirlo, Lacan al igual que Freud también sabe de la necesidad de  no hacer del psicoanálisis una filosofía, de allí su ironía o, mejor dicho, el uso que hace de la ironía,  sobre la que volveremos enseguida. También es importante diferenciar los  contextos filosóficos de Freud y Lacan. Mientras que en el primero hay grandes sistemas filosóficos, basta pensar en el idealismo alemán, el segundo, se encuentra en la crisis de estos sistemas o, porque no decirlo, en la falta y/o falla de estos. Es lo que nos enseña el olvido del ser de Heidegger y el ser y la nada de Sartre a los que Lacan recurrió en más de una oportunidad.

Lacan usa la filosofía, a diferencia del vienés, en un sentido político y no sólo como instrumento de reflexión y de pensamiento que ilumina conceptos. En su uso político la ironía es su principal estrategia, lo vemos con un ejemplo. Lacan  compara la posición del analista con la de Sócrates «Sócrates, perfecto histérico (…) una suerte de prefiguración del analista. Si hubiese pedido dinero por eso (…) habría sido analista, antes de la letra [avant la lettre] freudiana. !Un genio, valla!» (Lacan 1975《joyce el síntoma》 en otros escritos). La ironía lacaniana consiste, primero, en utilizar la principal arma discursiva de Sócrates: la ironía y volverla contra aquel, segundo,  ubicar en las mismas coordenadas a Sócrates con sus máximos oponentes, los sofistas que, cobraban por sus lecciones, y a Freud. Y, por último la prefiguración del analista con Sócrates cuando sabemos el final de Sócrates.

El Uso político de la filosofía  lo encontramos en los interlocutores que asistían a los seminarios de Lacan como en el contexto de pensamiento parisino, sólo mencionar a Foucault, Derrida, kojeve, Levi-strauss y otros que impactaron de manera decisiva en el siglo XX.

Quizás esta extensa y al mismo tiempo reducida introducción para pensar y justificar el entrecruzamiento psicoanálisis y filosofía nos permita abordar, con los recaudos necesarios, dos comentarios de Lacan en torno a la filosofía antigua. Ambos pertenecientes al seminario 23 El sinthome.

«Pretendo prepararlos para algo distinto que podría decirles, intentando hacer una filosofía, si puedo decir así, menos siniestra que el Libro de la Sabiduría, en la Biblia, aunque después de todo  es lo mejor que puede hacerse para fundar la sabiduría sobre la falta, que es la única fundación posible» (Lacan:16/3/1976. Pag 126).

Y en la clase del 11 de Mayo de 1976 continúa pensando la cuestión de la filosofía y dirá:

El dicho que resulta de lo que se llama filosofía está acompañado de cierta falta, que yo intento suplir recurriendo a lo que solo puede escribirse, el nudo bo, para que se le saque provecho.

En todo caso, lo que hay de filia en la filo con el que empieza la palabra filosofía puede adquirir un peso. La filia es el tiempo como pensamiento. El tiempo-pensado es la filia.

La escritura, me permito adelantarlo, cambia el sentido, el modo de lo que está en juego, a saber, la filia de la sabiduría. No es muy fácil sostener la sabiduría si no es con la escritura la del nudo bo de modo que, en suma, disculpen mi infatuación, con mi nudo bo intento nada menos que hacer la primera filosofía que me parece sostenerse. (Lacan: 11/5/1976. Pag. 143)

Lacan en dos clases distintas sostiene la idea de una filosofía y la desarrolla a partir de la escritura en el sentido de que los nudos bo son lo único que se escribe y, podríamos decir, que el amor por la sabiduría y de la sabiduría son formas de tratarlo es lo que enseña el seminario Aun. Esta extensa cita plantea al menos cuatro cuestiones en torno a la filosofía. Uno, como escritura del nudo bo. Dos, la filia como tiempo del pensamiento. Tres, las resonancias de la filia y filo. Y, cuatro, la primera filosofía que me parece sostenerse. De estas cuatro cuestiones sólo abordaremos las dos últimas.

 

Resonancias de la filia y la filo

Dice Lacan lo que hay de filia en la filo con lo que empieza la palabra filosofía. Sin lugar a dudas se refiere a la filosofía antigua y su sentido etimológico el cual  refiere al amor o  la amistad por la sabiduría. La primera menciones, por tomar un ejemplo, son de Homero quién utilizaba estas palabras compuesta –fhilo– para «designar la disposición de alguien que encuentra su interés, su placer, su razón de vivir», escribe Hadot y agrega que en la Ilíada Homero habla del carpintero que gracias a los consejos de Atenea entiende de toda sophia de todo saber hacer. Por lo tanto la filosofía antigua se presenta como un arte de vivir un saber hacer y por ello la orientación de Lacan hacia la filosofía no tanto como saber contemplativo muy por el contrario por su saber arreglárselas con los excesos tema central de la arete griega. Miller se pregunta en la conferencia  Filosofía <> Psicoanálisis «¿Que es lo que Lacan, en tanto analista, había reconocido en los filósofos antiguos? Un esfuerzo para tratar una dificultad concerniente al goce: ¿Que hay que hacer con su cuerpo?» (Miller: 2001). Encontramos esta referencia de Miller en Lacan en la clase del seminario Aun titulada Redondeles de Cuerda allí habla sobre Parménides y el poema sobre la verdad en la que postula el axioma sobre la que se funda la filosofía, el conocimiento, el saber  occidental: el ser es y el no ser no es. Al respecto sostendrá contrario al saber del ser que «no por saber más andaría mejor, pero quizás habría un goce mejor, un acuerdo entre el goce y su fin» (Lacan: 15/5/1973. Pag 145). Una filia en la filo un saber hacer y por ello el amor es central en este momento de la enseñanza lacaniana.

 

La primera filosofía que me parece sostenerse

Para Lacan si hay una filosofía que se sostenga y son sus nudos, ello se consigue al lograr una clara distinción entre lo que es y lo que existe, en otras palabras, entre el ser y la existencia, asunto del que se ocupó Parménides en el siglo  VI a.c. y desde entonces la filosofía. La última enseñanza de Lacan iniciada en el seminario  Aun retoma y trabaja esta distinción y no casualmente menciona al Eléata Parménides a quien ya había mencionado al inicio de su enseñanza en una conferencia titulada El símbolo y su función religiosa de 1954.

Lacan se interesa en Parménides por la sencillez con la que plantea la diferencia entre lo que es y lo que existe, el ironista Lacan dirá, Parménides dice lo que tiene que decir de la manera menos necia. Vemos la cita en contexto

Afortunadamente, Parménides en realidad escribió poemas ¿Acaso no emplea -en esto priva el testimonio de la lingüística- aparatos de lenguaje que se parecen mucho a la articulación matemática, alternancia después sucesión, encuadramiento después alternancia? Ahora bien, justamente porque era poeta, Parménides dice lo que tiene que decirnos de la manera menos necia. Sino que el ser sea y que el no ser no sea, yo no se que les dice eso a ustedes, a mí me parece necio. Y no hay que creer que me divierte decirlo. (Lacan: 19/12/72. Pag. 32)

No es casual el interés de Lacan en la filosofía de Parménides. En primera instancia hay que remarcar la manera en la que el Eléata transmite: un poema y, por su intermedio, distintos aparatos de lenguaje. Es decir, que el poema usa modos de lenguaje diferentes como el de las matemática, la métrica poética de Homero, además, de la razón argumentativa. En otras palabras es un poema escrito que invoca la transmisión oral más las alegorías, la persuasión y demostración por el absurdo y, al mismo tiempo, desplaza la verdad divina y sagrada de los dioses y la reemplaza por la verdad como un viaje.

Para concluir. Hay que reconocer que Lacan se aleja de Parménides, dirá, «Parménides estaba equivocado» (Lacan. 1973. Pag). La razón radica no en el modo de hacer filosofía -los aparatos de lenguaje- con el que Lacan estaba, creemos, de acuerdo sino con la filosofía: el Ser parmenídeo conduce al Otro. Con ello rompe Lacan y por ello los nudos bo son una manera de hacer con lo que denuncia el poeta H. Heine «la burla del poeta  cuando dice acerca del filósofo 《con sus gorros de dormir y jirones de su bata tapona los agujeros del edificio universal》»

De este breve recorrido surge una pregunta: ¿Qué de la ontología queda en el Uno de Lacan?

 

Bibliografía general:

Lacan, J. El sinthome. Ed. Paidós 2015
Lacan, IJ. Aun. Ed. Paidós 2011
Schejtman, F. Ensayos de clínica psicoanalítica nodal. 2015
Cordero, N. L. siendo, se es. Ed. Biblos 2005
Cornford. F. M. Platón y Parménides. Ed. La balsa de la medusa. 2015

 

 

RAFAEL KRASNOGOR

Practicante del psicoanálisis. El placer de la buena comida. El vino y la filosofía antigua, particularmente Parmenides y sus derivados.