KING CRIMSON
por Lilian Giubetich

Cómo escribir con palabras lo que transmitió la música de King Crimson en los cuatro conciertos que brindaron , dos en el Luna Park de Buenos Aires  (8 y 9 de octubre)  y dos en el Movistar Arena de Santiago de Chile (12 y 13 de octubre). Porque al primer acorde se escucharon las cinco décadas que celebra la banda y que sirvieron de contexto para el 50th Anniversary Tour.

La primera visita de King Crimson en Argentina fue en 1994, en su tercera reagrupación con el doble trío en ese momento de vanguardia, mientras que en Chile nunca habían tocado y desde entonces King Crimson como tal no volvía a tocar en suelo argentino  A eso le sumamos que no graban en estudio desde 2003… todo un acontecimiento  que Robert Fripp y cía vuelvan 25 años después.

En resumen,  una banda de vanguardia profunda que siguen hablándole al futuro con su música.

 

1- El comienzo : no hay lugar para el imperio de las imágenes

Como antesala a su presentación, una intervención del Quinteto Coghlan en Buenos Aires y El Santiago Quintet en Santiago,  formado por guitarras acústicas integrantes del “Guitar Circle” (antes Guitar Craft) la escuela de Guitarras fundada por Robert Fripp en 1985 con miembros en todo el mundo, que interpretaron  una selección de piezas del repertorio crafty y de su propia autoría. Ya adentrando a un silencio en la audiencia que servía de preparación para lo que se venía.

Si en algo también van adelante es que en sus shows desde la década de los 90 se invita amablemente a la audiencia a apagar sus dispositivos y a no utilizarlos en ningún momento del concierto, invitando a que se entreguen a la experiencia de la escucha activa y de ser conscientes de que su escucha es necesaria para que suceda el evento musical.

Tampoco había proyecciones, máquinas de humo, puestas escénicas ni iluminación cambiante. Solo un lienzo al fondo del escenario, y una única puesta de color azul carmesí sobre los bises.

La audiencia a partir del silencio es necesaria para que la música aparezca.

 

2- El encuentro

Robert Fripp (guitarras) rearmó la banda por octava vez proponiendo una formación de tres bateristas delante: Pat Mastelotto (miembro de KC desde 1994 ex Mr Mr), Gavin Harrison (ex Porcupine Tree) y Jeremy Stacey (Eurythmics, Steve Hackett, que alternaba con el teclado también), Tony Levin (bajista y stickista de KC desde 1981), el saxofonista y flautista Mel Collins (miembro desde el comienzo de la banda a comienzos de los 70) Completan la formación el vocalista Michael «Jakko» Jakszyk,(última incorporación de la banda)

Musicalmente, es la primera formación capaz de interpretar el extenso repertorio de la banda, y en ese plan, encararon la gira con  50 temas en su repertorio.

Dos bloques de una hora y media de música cada uno, generaba que la audiencia se sumergiera cada vez más profundamente en las texturas sonoras, pero sobre todo en la sensación de un ritmo muy complejo como primitivo a la vez donde el cuerpo se dejaba adentrar en una experiencia de acontecimiento.

En el primer bloque (que no fue igual en los cuatro conciertos) ya habían sonado hits como «Cirkus», «Red», «Larks’ Tongues in Aspic (part IV)» ,«Islands», con versiones impecables musicalmente y a la vez frescas .

Par dar lugar a un segundo bloque donde se escuchó “The Court of Krimson King” y el bis esperado con el tema más famoso «21st Century Schizoid Man», con una audiencia  ya tocada por el encuentro musical.

 

King Crimson en el Luna Park

 

3- La compleción.

Así se describe en Guitar Craft cuando se completa un proceso para dar lugar a un nuevo comienzo / resto que queda de una experiencia moebiana de la cual se fue realmente parte.

Porque no queda una sensación de nostalgia o añoranza de una banda madura, sino que lo que queda es una información musical y de cuerpo que se necesita procesar y digerir. Como esas impresiones que al estilo freudiano hay que elaborar.

King Crimson se mueve hacia adelante, una banda icónica del rock que nació hace 50 años y que hoy  sigue pasando por encima de los esquemas del amo-capitalismo musical, rompiendo con las reglas de la industria y de la composición musical, con una voz propio.

“Cuando las personas se unen con la música algo notable pasa” dice R Fripp en los seis principios de la performance, nos resuena a los psicoanalistas que es necesario estar en cuerpo presente (con todo lo que eso implica) para que algo suceda en la experiencia analítica que no es en solitario, puede no ser música, pero algo del orden de lo creativo es necesario.