INTRODUCCIÓN AL DISPOSITIVO ANALÍTICO DE PRESENTACIÓN DE ENFERMOS

«Un sujeto es psicoanalista, -no sabio acorazado detrás de las categorías en las cuales él no tendría cajones para guardar síntomas psicóticos, neuróticos u otros,- pero en la medida en que entra en juego el significante y es en lo cual un examen clínico, una presentación de enfermos no puede ser la misma en tiempos del psicoanálisis que en el tiempo que lo ha precedido.»

Lacan, J. (1964-1965)

 

1. Del dispositivo médico al dispositivo analítico

Originalmente, las presentaciones de enfermos fueron llevadas a cabo por la medicina. El primer alienista que comenzó con dichas prácticas fue J. E. Esquirol, en 1817, en el Hospital de la Salpêtriére. Una característica de estas presentaciones estaba dada por la figura de saber que encarnaba el médico, quien ponía énfasis en la observación de los signos y síntomas que daban cuenta de la enfermedad del paciente. Esto tenía como principal objetivo dirigirse a una audiencia, compuesta por estudiantes, donde se impartía un aprendizaje -una «marca de saber»-sobre el paciente en cuestión. Es decir, el objetivo de la presentación estaba vinculado con la enseñanza y transmisión de dicho saber, guiado por un interrogatorio que servía para instruir a los estudiantes. Encontramos que a lo largo del Siglo XIX «todo jefe de servicio, aunque no sea profesor, utilizará (…) ese sistema de presentación clínica de enfermos, es decir el juego entre el examen médico y la actividad profesoral» (Foucault, 2003).

Se produce un viraje con el Dr. J. Lacan. Es importante considerar que, si bien se sirvió a lo largo de su práctica y enseñanza de dichas presentaciones, es su inclusión como psicoanalista que «produjo una modificación en la estructura del dispositivo en cuanto tal, tanto en el desarrollo de la entrevista como en la presentación en su totalidad» (Valcarce, 2015). Introduce una clara diferencia con respecto a sus antecesores. Se constituye, con este viraje, un dispositivo de la práctica del psicoanálisis. No se busca mostrar signos y síntomas que correspondan a una determinada enfermedad, contrariamente, precisa que en el lugar del enfermo hay un hablante-ser. De esta manera, se produce un claro pasaje de una posición de enfermo o paciente a la categoría de sujeto, lo que posibilita instalar un encuentro con la palabra y alojar su testimonio.

Este pasaje está estrechamente relacionado con la posición del analista. Su introducción marca una orientación comandada por la ética del psicoanálisis. Tal es así, que ta puesta en acto de una dimensión ética –que orientaba las intervenciones de Lacan– posibilitó convertir la presentación de enfermos en una entrevista, «excluyendo el sesgo de mostración que caracterizaba a la enseñanza médica» (Valcarce, 2015). Nos encontramos, en este punto, con dos aristas fundamentales que se encadenan en el pasaje del dispositivo médico al dispositivo analítico: 1. La introducción del deseo del analista y 2. Una innovación estructural al servicio de la ética del psicoanálisis.

 

2. El Dispositivo Analítico de Presentación de Enfermos

En el dispositivo analítico encontramos, a diferencia del dispositivo médico, una doble instancia. En el primer momento encontramos al entrevistador en posición de analista. Este punto nos parece crucial, ya que es desde este lugar que llevará a cabo la entrevista. Recordemos lo que dice Lacan (1967) en su Breve Discurso a los Psiquiatras: «Es mucho más en la localización de la no-comprensión, por el hecho de que se disipa, de que se borra, de que se sopla el terreno de la falsa comprensión, que algo favorable puede producirse en la experiencia analítica». Es decir, una posición dirigida por el no comprender, lo que habilita en el paciente el despliegue de una dimensión subjetiva y de un relato posible. Es en esta primera instancia que el analista aparece en el acto mismo, mientras que en la segunda instancia –en el comentario– lo encontramos como sujeto que da cuenta de aquello que ha sucedido en el diálogo con el paciente. Un punto importante a considerar aquí es la audiencia, la cual permanece en silencio, no interviene ni participa activamente. Con respecto a este último punto, Lacan hace una breve mención en el Congreso de Neurología y de Psiquiatría de Milán en el año 1970. Destaca allí la importancia de la asistencia en sus presentaciones: «(…) la colaboración, la asistencia de alguien que esté, digamos, del mismo modo <<en la jugada>> que el psicoanalista, cuando es él quien allí lleva el juego» (Lacan, 1970).

Pasamos ahora al segundo momento. El paciente aquí se retira, lo que habilita el dialogo entre el entrevistador –ahora en posición de sujeto y no de analista– y la asistencia –que interviene de manera activa. Es en este momento que «se produce la máxima articulación entre la clínica y la ética que comanda el dispositivo» (Valcarce, 2015). El entrevistador-sujeto trabaja en función de formalizar la experiencia que tuvo lugar en la primera instancia, trabajo que hace en conjunto con los miembros que conforman la asistencia.

 

3. El Dispositivo Analítico de Presentación de Enfermos y los Cuatro Discursos ¿Unencuentro posible?

Para finalizar, nos interesa detenernos brevemente en una de las hipótesis que Valcarce (2015) desarrolla en su libro Las presentaciones de enfermos en Lacan. Allí postula que «las diferencias halladas entre ambos dispositivos –médico y analítico–pueden ser sistematizadas a partir de la aplicación de los instrumentos conceptuales de (…) los cuatro discursos» (Valcarce, 2015). Siguiendo la hipótesis postulada por la autora, explicaremos algunos ejes centrales que trazan el entrecruzamiento entre los cuatro discursos y el dispositivo analítico de presentación de enfermos. Solo haremos un pequeño acercamiento, con piezas sueltas desperdigadas por ahí, pero para continuar trabajando e interrogando lo que hoy nos convoca.

Valcarce (2015) parte de las dos instancias en las que se divide el dispositivo. En el primer momento, para pensar el lugar que ocupa el entrevistador respecto al entrevistado, se vale del discurso del analista. Ubica así al entrevistador-analista en el lugar del objeto a. Este «interviene a título de psicoanalista, provocando desde su posición la dimensión subjetiva del lado del entrevistado, quien quedará localizado en el lugar del trabajo» (Valcarce, 2015). El lugar del entrevistador es guiado por la «docta ignorancia», por el no comprender, elevando al enfermo al estatuto de un sujeto que porta un saber. Es decir, queda ubicado el discurso del analista allí donde, en el dispositivo médico, estaba el discurso del amo.

En la segunda instancia de la presentación se produce un cambio. El entrevistador-analista deja esa posición y pasa, junto con la audiencia, al lugar de sujeto dividido. «El entrevistador –dice Valcarce (2015) – se encuentra ahora en posición de analizante, y situamos en este mismo lugar a

la asistencia, ya que Lacan la reconoce compuesta por sus analizantes y con cierta transferencia en el psicoanálisis».

Hasta acá, la introducción. Invitamos al público participante a continuar pensando e interrogando la práctica que hoy nos reúne a partir de este dispositivo de la práctica del psicoanálisis. Finalizamos con una conclusión que realiza Valcarce en su libro (2015):

«La aplicación de los discursos al dispositivo de las presentaciones lacanianas nos permite corroborar una de nuestras hipótesis, a saber, que la modificación del dispositivo realizada por Lacan admite aislar una función –solidaria del discurso analítico y de la introducción de la dimensión subjetiva en el dispositivo– ausente en las presentaciones de enfermos desarrolladas en el marco de la enseñanza médica.»

 

 

Bibliografía

-Foucault, M. (2003). El poder psiquiátrico. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica.

-Lacan, J. (1964-1965). El Seminario. Libro 12: Problemas cruciales para el psicoanálisis. Buenos

Aires: Paidós.

-Lacan, J. (1967). Breve discurso a los psiquiatras.

-Lacan, J. (1970). Aportes del psicoanálisis a la Semiología Psiquiátrica (Intervención en el Servicio

del Dr. Daumezón). Inédito.

-Valcarce, L. (2015). Las presentaciones de enfermos en Lacan. Buenos Aires: Grama Ediciones.

 

 

DANIELA VÁSQUEZ

Practicante del psicoanálisis, interpelada por la clínica y atravesada por el arte

 

 

 

 

 

FEDERICO PERLA

Orientado por ese “ajedrez misterioso” que es la poesía…Por el fulgor del arte… Y por la brújula del psicoanálisis, “que hacia el confín de un mar tiende su empeño”

 

 

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