insospechada

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Nin – Yi.

Apurada.

Se mueve con prisa.

Mira a su alrededor para saber si la miran. 

La indiferencia  generalizada la deja tranquila.

La calle desolada.

Siente frío; abrocha el botón de su impermeable; se cubre el cuello.

Distraída en su premura, pisa un charco, empapa sus zapatos de charol. Eran casi nuevos! comprueba, que han quedado totalmente arruinados.

En ese momento, cae en la cuenta, que olvidó ponerse las botas rojas de lluvia. Es una constatación vana, como tantas. Una tras otra.

Así no puede proseguir. Avanza un par de cuadras. Siempre mirando a ambos lados. Nadie mira. Nadie la mira, quizás porque hay cada vez menos gente.

Se descalza. Piensa, que será lo mejor.

A medida que avanza sus medias de nylon se agujerean. Luego se corren surcando sus piernas, escondidas tras su larga falda.

A lo lejos en  un bar se escucha a Billy Holliday, se detiene un segundo  para precisar la melodía. 

“All of me”, profiere suspirando, mientras que sus talones se ampollan y  se cubren de barro frío. Esto la alivia.

De un solo golpe ha caído  la noche. Aunque se inquieta un poco, no puede parar. No debe parar.

Sólo quiere, que todo termine de una vez por todas.

Sabe, que tiene que llegar a un lugar determinado… pero no con exactitud.  

¿Cuál?

En medio de sus elucubraciones, se le impone ante sus ojos,  un descampado. 

No estaba previsto. Su mirada se turba. Entra en confusión y corre.

Corre en todas las direcciones. Gira y vuelve al mismo punto.

Quiere orientarse pero no lo logra. Es imposible.

Está al límite. 

¿Y si está minado?  No es una ocurrencia delirante. Es posible. Todos los días lo advierten por la radio.

Repentinamente, algo metálico brilla. 

Es una bicicleta tirada al costado de la ruta. Un móvil que le genera cierta esperanza. Supone, que alguien, la olvidó, tal vez.

Como sea,  mira al cielo agradecida, concluyendo, que seguramente Shiva quiso, que ella la encontrará.

Se sube y echa a andar en la más absoluta oscuridad, como si nada.

Sus piernas no responden.

Está totalmente paralizada.

Perdida. 

No le importa, porque recuerda, que ese era su cometido.

Soñar.

Eso es todo.