fuga

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Esto no es un escrito, esto es una fuga. La fuga más ridícula del mundo: la fuga en el aislamiento. A mi me cuesta hoy la ficción y me aburre el temita virus (no, no hablo de la banda). ¿Dónde estás leyendo esto? ¿Hay alguien ahí? Tratá de buscar un lugar donde haya gente así podemos hacer un experimento. Cuando diga 3 tenés que reírte fuerte, pero una carcajada… vemos qué pasa… no digas nada si te preguntan… uno, dos ¡TRES!

¿Y? ¿Qué pasó? No respondas, seguí leyendo… es curioso como la fuga del texto es casi no hablar de nada, ¿no?¿ Quién habrá escrito esto? ¿Tendrá algún objetivo? Bueno, volvamos a probar, al final de este párrafo tenés que decir muchas veces “no no no”. Queda bien si lo acompañas con la cabeza, haciendo el gesto de derecha a izquierda, podes ponerle tono dramático, capaz hasta llevarte la mano a la boca y subir las cejas. Bueno, por ahí es mucho… probemos. Fin del párrafo.

Bien, la gente alrededor seguro se está preguntando qué lees, no les cuentes hasta el final, cuando termines les pasas el enlace. Vos seguí mirando el dispositivo en que lees esto. Ahora va a venir un resoplido, como de tedio. Así como hacen los caballos. Relajá los labios y tirá mucho aire, después puede venir un chistido. Sí, eso, resoplido de tedio y chistido con la lengua en el paladar. Podemos agregarle una mirada hacia arriba, al cielo. ¿preparado? ¡dale!

¿Entonces? ¿Ya están insistiendo en mirarte y preguntarte qué leés? Bueno, entonces es posible una pequeña fuga en el encierro.

Ahora la última tarea: levantá tu mano derecha, poné la palma hacia arriba, míratela (que ridícula la expresión “te conozco como la palma de mi mano”, nadie podría dibujar su mano de memoria, siempre lo pensé) llévate la palma hacia los labios. Dale un beso a la palma de tu mano. Ponetelo en la mejilla: Te mandamos un beso.

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