ph: Romi Abel (@romiabelph)

«Exhibirse desnudo es convertir en disfraz la propia piel»… De la serie Nude de Romina Abel
por Antonella Pantone

Cuánto de dolor hay en quitarse la ropa desmontamos una maquinaria invisible y sabemos no es fácil que amanezca y veamos la transparencia en las cosas que persisten ocultas Serie: Lo que soporta un cuerpo

Colectivo Write like a girl

La presencia de la mujer expresa su actitud hacia sí misma y define lo que se puede hacer y lo que no. Su presencia se manifiesta en sus actos, gestos, expresiones, voz, opiniones, gusto, alrededores elegidos, en realidad todo lo que ella pueda hacer es una contribución a su presencia. Su presencia es tan intrínseca que los hombres tienden a considerarla casi una emanación física, una especie de calor, de olor o aureola.

Como fotógrafa vengo de la foto social, de la pose, del evento, de lo único e irrepetible, de los brillos y la espuma. Este proyecto es una ventana al alma, a la esencia, al despojo de todo lo accesorio y al encuentro con lo único, irrepetible, lo auténtico y lo único verdadero; que es nuestro cuerpo. Históricamente la mujer tiene que supervisar todo lo que es y todo lo que hace porque el modo en que aparezca ante los demás es de importancia crucial para lo que normalmente se considera éxito en la vida.

Si recorremos un poco la historia y geografía de los desnudos, podemos ver que en los europeos encontramos algunos de los criterios y convenciones que han llevado a ver y juzgar a las mujeres como visiones. En otras tradiciones no europeas, el desnudo no se percibe con dolor ni culpa. Claro que nuestra cultura está estigmatizada por la culpa cristiana y el eurocentrismo.

Con el paso del tiempo la mujer en el desnudo artístico no está desnuda tal cual es; ella está desnuda como el espectador la ve. Y en este punto es donde me freno frente a esta dicotomía del disfraz y la mirada del otrx. Siempre pregono con este proyecto que la mujer se despoje de todo lo que no hace a su esencia, todo lo que se pueda quitar para verse realmente como es, todas las marcas imborrables de dolor, de maternidad, de caídas, de pruebas superadas y de marcas elegidas. No es un desnudo sólo para la cámara sino que también es un desnudo para ellas mismas, es una forma de verse que nunca antes habían experimentado. Sin dudas es una experiencia física y mística de encuentro con la femeneidad.

 

 

El espejo fue utilizado muchas veces como símbolo de la vanidad de la mujer. Pero la función esencial del espejo estaba destinada a que la mujer accediera a tratarse a sí misma como un espectáculo, no dependiendo de la mirada del espectador.

Dice Kenneth Clark en su libro “El desnudo” estar desnudo es estar sin ropa y al mismo tiempo es una forma de arte. No es el punto de partida de un cuadro, sino el modo de ver ese cuadro. El desnudo está siempre convencionalizado y la autoridad de las convenciones procede de cierta tradición artística. También está muy relacionado con la sexualidad vivida, claramente.
Estar desnudo es ser uno mismo. Para que un cuerpo desnudo se convierta en un desnudo es preciso que se lo vea como un objeto. Y al verlo como un objeto se estimula a usarlo como tal. La desnudez se revela a sí misma. El desnudo se exhibe. En ese momento intervengo como fotógrafa, busco capturar ese preciso instante en el que el cuerpo se vuelve objeto, pero un objeto totalmente dominado por la persona que lo posee.

Estar desnudo es estar sin disfraces. Exhibirse desnudo es convertir en disfraz la propia piel. El desnudo está condenado a no alcanzar nunca la desnudez, ya que se convierte en una forma más de vestido. Y cuando somos conscientes de ello es cuando el cuerpo florece y resplandece en todas las direcciones.
Las ropas estorban el contacto y el movimiento. Puede parecer que la desnudez tiene un valor visual, positivo y propio: queremos ver al otro desnudo: el otro nos entrega la visión de sí mismo y nosotros nos apoderamos de ella.

El protocolo del pudor no es algo meramente puritano o sentimental: es razonable para reconocer la pérdida de misterio. Y cuando el misterio se hace a un lado la mujer se empodera exhibiendo su propio cuerpo. Soy una privilegiada de poder acompañar ese momento de goce y empoderamiento femenino.

 

Bibliografía
– Berger, John (1974) Modos de ver / Londres / British Broadcast corporation y Penguin books.

 

 

Romina Abel (@romiabelph)

Soy una mujer que disfruta maternar y dejar registro visual de la vida de seres queridos y otrxs que se acercan para que lo haga. Amante del lenguaje visual y audiovisual.