ENTREVISTA A MIGUEL CONOCENTE

¿La escuela tiene como objetivo el lazo social?

Creo que eso va más allá de los objetivos que la escuela pueda tener. Entiendo que el lazo social en los niños, considerando que en nuestro país tenemos la escuela obligatoria desde los 4 años, sí o sí la escuela va a tener un lugar, tiene algo que decir en relación a la constitución del lazo social.  Y creo más, hoy en día la escuela es la última de las instituciones clásicas, por lo que contribuye al lazo social, incluso más que la familia. Esto en contrapunto con la tendencia posmoderna de que el Otro no existe, donde prima lo autoerótico que nos propone lo contemporáneo, donde podríamos hacer un contraste entre la mediación de las pantallas versus el estar con el otro, como se pueda, y este “como se pueda” es bien de la escuela.

Es como se pueda incluyendo todas las diferencias, por más que los padres buscan muchas veces que no haya diferencias, por ejemplo la elección de una escuela porque entienden que van a haber chicos de la misma clase social o de su misma creencia religiosa, tratando de acotar la diferencia. Aun así, es en la escuela donde el chico se va a encontrar con la diferencia, difícilmente le pase en otro lado. Creo que ese es hoy el tuco de la escuela. Hay un autor argentino, no es el único, que plantea que hoy una de las principales  funciones de la escuela es la guarda y hay que blanquearla. Es fuertísimo. A todos los que somos padres el día que hay paro docente se nos da vuelta el mundo. Esta es la principal función que está cumpliendo la escuela y por decantación de esa función es que aparece la posibilidad de lazo social dentro de la escuela porque los chicos van a “estar ahí”. En Mendoza tenemos más del 98% de los chicos en escuela primaria, tenemos casi el 100% de los chicos, de todas las clases sociales están en la escuela, entre los 6 y los 12 años.

Cuando traés como referencia a este autor y la función de la escuela como guarda, ¿es una función que toma relevancia por otra función y qué  consecuencias genera?

Creo que no es ni positivo ni negativo, es. ¿Por qué? Porque en la organización actual, los adultos no podemos escapar al trabajo, a la formación, a lo que sea, a cosas que tienen que ver con el mundo adulto y por lo tanto la crianza cambió.

Hoy las mejores escuelas, hablando de primaria, venden al mejor precio la doble escolaridad, la tendencia mundial es la doble escolaridad. En Mendoza, en particular, la tendencia de la escuela pública es a la doble escolaridad. Si hoy hubiese el presupuesto necesario, todas las escuelas tendrían lo que se llama jornada extendida, es decir, se entra a las 8 y se sale a las 16, 16.30. Podríamos pensar si esto es bueno o es malo, y ahí entramos en la singularidad, porque es bueno desde la óptica del adulto, seguro que sí, en tanto y en cuanto hay ocho horas diarias destinadas al trabajo, es decir, no a la guarda de los niños. Es desentenderse ocho horas diarias a la guarda de los niños.

Desde el punto de vista de los niños no sé si es tan bueno porque sobre todo hablando de sala de cuatro, sala de cinco, primer grado, es de alguna manera una ruptura en la dinámica familiar, en la infancia temprana. La gran mayoría de los niños vienen escolarizados de los 45 días. ¿Entonces va a haber lazo social? Si, también habrá interacción con otros adultos, no cualquier adulto sino con el mundo docente que es otro mundo…

 

Considerando este rodeo que haces introduciendo otra posible función que cumple hoy la escuela. ¿Qué sucede cuando un chico no prende ese lazo social y aparece una batería de clasificación y un intento de la escuela que empuja a que se genere el lazo social porque si no hay un déficit y algo a corregir?

Acá tenemos un problema grave porque hay una batería de pseudo diagnósticos que se pusieron de moda hace ya algunos años en los ámbitos educativos y que no dicen mucho. Todos son nombrados por siglas. Por ejemplo: los trastornos por déficit de atención con hiperactividad, donde muchos chicos con este trastorno están mal diagnosticados pero están todos medicados. En Argentina y en el mundo se ha conseguido hacer entrar la medicación en los niños. Decía que son pseudo-diagnósticos que no dicen mucho porque no nos son útiles a la hora de pensar los casos, porque no consideran la pluralidad que constituyen hoy “las infancias”, porque en primera instancia buscan una “normalidad” que es ficcional y que está más ligada a la expectativa del “mundo docente” que al desarrollo de cada niño.

De hecho las consultas a nosotros, psicólogos, nos llegan en una segunda o tercera instancia. Hoy el camino de consulta ha tomado otra orientación, la consulta de psicología viene después de la neurológica, psiquiátrica. Eso en consonancia con un discurso predominante de la época.

Exactamente. Ahí tenemos un circuito muy jodido, porque quien hace el diagnóstico es el docente y encarga a la familia un tratamiento con neurólogo y aquí entonces el neurólogo cumple con el pedido y demanda del docente y de la familia y así medica avalando ese diagnóstico.

Pero entonces nos encontramos con un borramiento del niño porque no aparece en ningún lado. De hecho muchas de estas indicaciones de tratamiento medicamentoso se prescriben sin siquiera haber visto al niño. A mí me ha tocado, por otras razones, comprobar esto en otro lado, por ejemplo en Chile, donde este circuito está tan aceitado que la derivación sale de la escuela al médico directamente y eso influye en cómo va a seguir su trayectoria educativa. Entonces una mamá se puede angustiar porque recibe una notificación de que el chico ha tenido un exabrupto de conducta y entonces se preocupa no por lo que pasa en la escuela, sino porque a la escuela tiene que ir la próxima vez con la constancia del cambio de medicación, sino no lo aceptan. Aceitado el sistema pasa esto, acá estamos lejos de esto pero hay una dirección hacia eso.

Por otro lado estos pseudo-diagnósticos justifican la impotencia del docente, justifican la falta de aprendizaje del niño y justifican una intervención profesional que en general no es una intervención como tal sino la comprobación, a partir de una firma, de algo que ya decidió otro de otro ámbito y con otro discurso.

Es interesante pensar qué discurso nos atraviesa hoy, porque en ese triángulo que propones entre la problemática, docentes y profesionales que intervienen, se toman modos de nombrar de ese discurso que funciona como una etiqueta borrando la singularidad.

En relación a esto qué función y lugar tienen hoy los gabinetes psicopedagógicos en las escuelas donde se le pueda dar otra escucha a la problemática.

Puedo hablar de los gabinetes en el ámbito de lo público, que es el espacio con el que trabajamos acá. Estos equipos interdisciplinarios están integrados al menos por cuatro profesiones: fonoaudiología, psicopedagogía, trabajo social y psicología. Esa matriz está en cada uno de los equipos. Nuestro trabajo desde la Dirección es quizás que se hagan preguntas, que haya un espacio de escucha para los chicos, no para los docentes, en esto soy taxativo. Obviamente la intervención va a venir a partir de la intervención de los docentes pero lo que buscamos, que es la derivación a los equipos interdisciplinarios por parte de los docentes, sea eso, una derivación y no una queja. Te doy un ejemplo: el sistema educativo está pensado en clave positiva ¿por qué? La escuela en la Argentina se pensó primeramente para homologar, estamos hablando de la época de Sarmiento, y era necesario porque teníamos una población analfabeta con diferencias abismales entre un lado del país y otro, la clase media argentina es un producto de esa escuela. ¿Esa escuela sirve hoy? No, no sirve más esa escuela, hoy no. ¿Por qué? Porque la homologación va por otras vías, la homologación de ciertas diferencias que es necesario que en las sociedades se achiquen, sean chiquitas, esas brechas. ¿Por qué digo que es necesario que ciertas brechas se achiquen? Porque es importante que toda la población sepa leer, es importantísimo. No es concebible en ninguna sociedad que la gente no sepa leer, es lo mínimo. Hay un concepto que me gusta mucho y es el de marginal, en tanto es el que quedó afuera en serio y uno de los elementos es el analfabetismo. Y esto es contemporáneo. La escuela entonces falla porque la sociedad cambió y se le siguen reclamando funciones que ya no tiene y no debiera tener.

Así como das lugar a otra función de los gabinetes en función de la escucha, eso  implica considerar sobre todo la singularidad…

En la escolaridad no hay ninguna forma de que no sea uno por uno, porque si el aprendizaje es por vía identificatoria, cosa que sabemos desde el psicoanálisis, siempre va a ser uno por uno. Entonces la relación de un niño en aula con un docente es lo que va a marcar la posibilidad o no de aprendizaje. En esto pensamos que la función que tienen estos equipos interdisciplinarios es abordar la singularidad más allá de objetivos universales que pueda tener la escuela como leer y escribir. Ver qué pasa cada vez en cada caso, sino no tienen ningún sentido estos equipos. La función de los gabinetes en las dificultades de aprendizaje tiene que ver con poder abordar la singularidad, ver que pasa cada vez en cada caso cuando el aprendizaje se interrumpe o se dificulta, sino no tienen ningún sentido.

Para no perseguir un objetivo normativizante, empujar a la adaptación. ¿Cómo pensamos los adultos la infancia, qué idea tenemos de ella habiendo ya salido de ese lugar y atravesado otro camino?

Creo que el lugar de adulto es un lugar que está vacante, desde el lugar y función que cada uno ocupe. Más grave aun si este adulto en función tiene un rol docente. Uno escucha que el mundo docente dice todo el tiempo “yo no estudié para esto, a mi no me prepararon para vivir esta situación, no somos psicólogos o trabajadores sociales y no podemos lidiar con los problemas que tienen los chicos, que traen de la casa.” Los adultos hablamos de lo que no somos y acto seguido ponemos allí el ideal de una niñez que ya no existe, que hace mucho no existe. Nos sorprendemos del uso tecnológico que pueden hacer los niños…

También nos pasa con los adolescentes, donde la brecha generacional es menor, pero caemos igualmente en la sorpresa…

Insisto el lugar del adulto es el que ha quedado vacante y es grave porque los niños no son mirados, no son alojados en ningún lado. Sería importantísimo que la escuela sea un lugar de alojamiento del niño y no solo de guarda. Un lugar de alojamiento entiende que el niño puede hacer un despliegue, en el lugar de guarda las cosas se hacen de determinada manera, que no corra, que no grite, que no se golpee. Hay escuelas en donde los niños no pueden correr, por ejemplo. ¿Qué niños queremos, niños maniquíes?

Si al niño que no se le permite la posibilidad de un despliegue lúdico, entonces se le ofrece algún recurso tecnológico, pero después el niño es diagnosticado como aquel que no hace lazo social.

¡Y después tiene TEA! Es un efecto de los adultos que no estamos, porque un adulto que está es un adulto que cuida, que observa, que permite que el despliegue lúdico se produzca. Tomémoslo no como caso sino como una metáfora: si una escuela prohíbe que los niños corran es una escuela que no está pensando en alojar a un niño, no es una escuela para niños.

¿Qué podes decir sobre la ESI?

Para ser muy breve digo que la ESI es un intento de transformar en derecho una forma de educación, porque si bien tiene muchos años, todavía no logramos que sea un derecho, me refiero a la aplicabilidad de la ley. Es importante la educación sexual, en términos de contenido, porque sirve como herramienta para la prevención del abuso infantil. Por ejemplo: que un niño a los cuatro, cinco años, sepa nombrar correctamente las partes íntimas del cuerpo, es fundamental, porque si es víctima de un abuso, el sistema judicial le va a exigir que nombre y si esto no pasa, si hay denuncia, se puede caer la causa. No es poca cosa. Un efecto de la aplicación de esta ley es la visibilidad de los abusos infantiles. Mal que le pese a mucha gente y a otros discursos.

Una última pregunta, tomando como referencia a Freud y las tres posiciones imposibles, ¿qué es educar?

Desde mi punto de vista es dar la posibilidad de abrir espacios de preguntas, es la posibilidad de ofrecer que se hagan preguntas, pero es imposible en el sentido normativo. Alguien educado es aquel que puede salir de la posición creyente, es más educado porque es menos creyente. Y la escuela tiene una parte de responsabilidad en esto, solo una parte, porque sino creemos que la educación solamente está en la escuela.

 

 

 

 

MIGUEL CONOCENTE

Licenciado en Psicología. Especialista Universitario en Prevención y Asistencia de Adicciones.

Director de DOAITE. Practicante del Psicoanálisis. Entre el 2000 y 2007 dirigió el Plan Provincial de Adicciones.