ph: Romi Abel (@romiabelph)

Entrevista a Ema Facello
por Ivana Fuentes y Flor Picighelli

Su libro “Quiero vivir adentro de un piano” nos convoca, nos arrastra, nos lleva como las olas a la orilla del mar, al universo de su creación.

El libro (el unico que ha publicado) fue escrito y editado en el año 2021. La obra tiene su propia vida, se mueve, es un poco así.

Es por su libro entonces que lo convocamos en esta ocasión.

 

¿Podrías empezar contándonos a qué te dedicas?

Soy un ghost writter o redactor creativo, escribo para algunas empresas, comercios o personas; hago una escritura que se inserta en el mundo comercial o algo semejante; puede ser una productora o un restaurante o cualquier otra organización o persona que precisa que alguien le escriba algo. Un escritor fantasma.

 

¿Vos siempre te dedicaste a ese tipo de redacción?

No. La verdad es que no. Pero escribía mucho en las redes sociales y un día me llamaron de un bar para que les escribiera algo por encargo. Quiero decir: el dueño del local leía lo que yo escribía y le pareció interesante pensar una vinculación. Yo no tenía mucha idea acerca del tema pero rápidamente congeniamos en lo que ellos pretendían y lo que yo podía más o menos hacer.

 

Todo lo que sea escribir y las palabras quedó a cargo tuyo.

En algún punto, sí. Desde manuales de procedimientos a copys para redes, pasando por proyectos de desarrollo.

 

¿Y el libro?

En concreto es el único libro que he escrito, lo atribuyo a cierto factor pandémico.

 

¿Cómo sería eso?

Por qué estaba en mi casa y los lugares que estaban hechos para habitar el deseo estaban cerrados y entonces mi deseo no encontraba su lugar. Tengo que hacer algo, que represente… Siempre he hecho ejercicio y es así que comienzo a tomar un taller de escritura con Victoria Urquiza, es una escritora que conocí en el bar. Yo ya tenía algo en la cabeza, un fin de semana eso tomó velocidad y empecé a escribir, escribir, escribir. y

Después fue decirle que habia estado todo el fin de semana escribiendo, y luego darle forma, trabajamos sobre eso.

 

O sea lo escribiste desde el inicio hasta el final de un solo tirón?

No no no, yo escribí un texto largo -taca taca taca taca-, después empezamos a recortar y a mechar. Dije, tengo otra cosa que puede ir acá: archivos de twitter, archivos de instagram.

 

¿Archivos tuyos?

Sí, yo voy haciendo un registro diario de redes sociales para mí, escribo en twitter como en un anotador. Eso me permite escribir en un fragmento cortito y con un ejercicio certero, son 140 caracteres, escribís y se acaba, se corta.

 

O sea haces un esfuerzo de reducción.

Claro, si vos te fijas el libro está en formato twitter, son frases de twiter. Eso está pensado en la extensión en la que piensa la gente hoy, pensamos de modo fragmentado, twiteramente. Es como pensar: “Me gusta twitter, lo escribo y lo pienso con esa lógica”.

 

¿Cómo llegas vos al psicoanalisis?

Y… me mandaron.

 

Como te mandaron

(Entre risas) Me mandaron de la revista Conversaciones con el otro, jajajajajaja.

 

Vas a un analista? qué encontrás ahí?

Es un espacio para mí, un espacio mío, donde puedo desdoblarme y mirarme desde diferentes lugares, salirme de mí mismo para mirarme a mí mismo. Eso encuentro. Sin mayores señalamientos externos que los que pueda hacer yo sobre mí mismo.

 

¿Y eso que efecto tiene para vos?

El efecto es que me divierto bastante, me resulta gracioso.

 

¿Hay relación entre eso y lo que escribís por ejemplo?

A veces sí, a veces no. Es otro espacio donde también se convierte en eso de pensar las formas, hay cosas que me divierten y otras que no, de las que me arrepiento haber escrito, como un juego, jugar un rato, una manera también de desdoblaje te mirás desde otro lugar. No tiene un impacto sobre la vida cotidiana.

En cambio eso tiene más que ver con la práctica analítica de cómo sobrellevar la convivencia con el plano de la realidad cotidiana. Sin sentir que esa misma realidad te erosiona a niveles insospechados. Lo otro (la lectura, la escritura) es como un goce, una diversión con gente que considero tengo una relación aunque no los conozca, una amistad, pese a no conocerlos físicamente, espíritus semejantes..

 

En relación al libro… contanos un poco más.

Hubo una serie de circunstancias como de desamparo, ¿Qué hago ante el desamparo?, ¿Cuáles son entonces las herramientas que tengo para sobrellevar el desamparo? ¿Cómo convierto el desamparo en algo? por eso empecé a tomar el taller y me empecé a sistematizar…

 

¿Se puede decir que convertiste el desamparo en libro?

Lo convertí en un tránsito pasajero, se convirtió en un libro, se convirtió en un proyecto y después se convirtió en una conversación con conversaciones con el otro, y no considero que… hago lo que tengo que hacer, cumplo con todo lo que tengo que cumplir y los espacios siguen habitados por el deseo pero convivo con cierta cosa que está ahí, y que aparece cuando voy a comprar el pan en soledad, como un destello, y digo ¡ah cierto que tengo un agujero!, y no se sabe si se cierra o sigue abierto porque está ahí.

 

¿Siempre va a estar abierto?

No, naturalmente no lo imagino así porque sería excesivo, pero cuando voy a comprar el pan lo pienso: ¿cuáles son las actividades que generan la potencialidad de un agujero? ir a comprar el pan. ¡Ni siquiera estoy hablando de ir a pagar una factura en rapipago! Ahí ya la angustia es total, ahí las ganas de morirse son infinitas, nada tiene sentido ¿Por qué a mí? pagar la luz, Dios no existe, ahí siento que el estado es totalitario, pienso eso en la cola del rapipago para pagar una factura de la luz.

 

Hay algo constitucional, que de alguna manera u otra, toma un nombre o una forma. Pero que casi siempre va estar..

Si, si. Pero bueno también pienso que es parte del chiste de vivir, del ser humano, ¿no? Digo, no me siento alguien que se trasciende a sí mismo con un nivel de integridad tal, como para apelar a conceptos tales como felicidad.

 

¿Vos crees que existe eso?

No. ¿Pero qué hago yo para sobrevivir ante determinadas circunstancias? ¿cómo generó dentro de este sistema en el que vivo las posibilidades para habitar la mayor parte del tiempo del deseo?.

 

En relación al texto que lleva por título el del libro “Quiero vivir adentro de un piano”, primero la introducción del elemento del piano, por un lado ya dijiste que tenía que ver con tus gustos, pero a la vez a mi como lectora me representa el piano como una manera de presentificar esa situación de malestar y a la vez como un tratatamiento de ese malestar? Es como estar en adentro de un adentro diferente al adentro mortifero dentro del piano…

(Risas) Lo tomo y también como que existe un mundo de sonidos que son como delicados y están de una manera particular y siento que están hechos para mí y la convivencia con esa realidad espesa en esa situación en la cotidianeidad encuentra en el piano un poco la ausencia del mundo. Yo ahora estoy adentro del piano y el mundo sigue ahí y yo me quedo dentro del piano. Hay una cosa de sonidos, de complicidad, un mundo donde puedo estar adentro y que afuera pase lo que tenga que pasar que yo estoy adentro del piano.

 

También en esa poesía encuentro interesante el concepto de idea, de que vivimos adentro de ideas, no hay manera de vivir afuera de ideas. Vos lo vas trabajando y de alguna manera lo presentas primero como mas vacio de sentido y despues lo vas completando con la idea que para vos sería posible habitar, es así esto…

“Quiero vivir adentro de la idea.

Quiero vivir adentro de la idea que me hice de mí viviendo adentro del silencio. Quiero vivir adentro de la idea que me hice de mí viviendo adentro del silencio

que se erigía al cruzar las miradas”

Aparte del piano pasamos al silencio…

 

Bueno, primero las ideas son un bien común, están ahí.

Después está la idea que me hice de ese gozo de vivir ahí en idea y de repente se derrumbó en un momento y mi expresión de deseo es quiero volver a la idea que me hice de eso, pero quizás no era más que una idea.

Y el piano es silencio, los compositores que me gustan del piano de hecho utilizan mucho el silencio Eric Satie, el Mono Fontana, y varios otros que están muy vinculados al silencio, música silenciosa.

También pensaba en la relación entre la mirada y lo eterno, ese punto que queda fijo…

Sería lo atemporal, todas aquellas cosas que no están relacionadas al tiempo cronológico, y que para mí, están relacionadas a un tiempo perceptivo.

Gracias por tu tiempo y por tus palabras!

Un placer…

 

 

Ema Facello

Soy Ema Facello, tengo 32 años. 

Me gusta: Kenzaburo Oé. Dos cuentos de amor de Kafu, el escritor japonés. El té y las melodías de Yo Yo Ma. La siguiente frase: las ideas nacen dulces y envejecen feroces. Me gusta el olor del pan. Ir al supermercado en cuarentena y pensar que es un museo: Acariciar las botellas de alcohol. Ver en ellas esculturas. Me gusta detenerme en una esquina y ver como todo se acelera mientras permanezco inmóvil. El sillón de mi casa. El fuego de las velas. El barrio de Montparnasse. El olor a jazmín que flota en el cementerio de poble nou. Las playas vírgenes del Uruguay. El bosque de Susana en el sur. 

Escribo cosas que luego se borran con el tiempo, lo bueno es que me queda el dinero, que luego se borra con el tiempo, lo bueno es que me quedan las cosas que hago con el dinero, que luego se borran con el tiempo, lo bueno es que esto también lo va a borrar el tiempo.