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Cuando  desperté el primer día me dije que por fin iba a tener tiempo no solo para rendir la última materia postergada, leer los dos libros que me compré en  vacaciones y nunca abrí, ver las series que me recomiendan en los chats, más –ahora-  las obras de teatro de Buenos Aires, el circo canadiense, los recitales en cualquier lugar del planeta sin salir de mi casa. Participar en los seminarios de la EOL que se dan por zoom, hacer en el patio un circuito para dar unas 20 vueltas y arrancar en abril  la actividad física tan importante a mis… bueno, mis años no los revelo. 

Al otro día el entusiasmo le ganó a la incertidumbre, anduvimos ese día de sol tirando una cantidad de cosas innecesarias en grandes bolsas negras que se llevaban la suciedad, el dengue y el coronavirus solo de verlas repletas mientras cantábamos algunas  de Virus (¡!) que cuando las escuchaba en aquel tiempo me parecían demasiado pop como si eso fuera un insulto y hoy me gustan.

Al otro día del otro día todavía era domingo,  nada especial.

Al otro día del otro día del otro día,  angustia en  esos segundos antes de despertar… y sí… me pasa a mí… vivo en una mismísima distopía. Con lo que me gustaba haber encontrado esa ficción en la  literatura, lpm.

Al otro día del otro día del otro día del otro día,  me di cuenta que era el momento de blanquear los repasadores y las toallas de mano como lo hace la peluquera, cuidando esos trapos que se convirtieron en las telas mimadas de la cuarentena.  

Lavarlos una vez en el lavarropas automático  y  cuando se secaran llenarlos del  impecable tip para llevarlos nuevamente al sol, volverlos a un lavado en el automático y así hasta eliminar todo vestigio amarillento. 

El secreto del  jabón blanco para todo uso me lo dio una desconocida, que dijo llamarse Blanca (¡! de nuevo), sentada al lado en la cena de mi nuevo trabajo, cuando no conocía casi a nadie y una mancha cayó a la altura de la rodilla en mi pantalón recién estrenado. Inmediatamente pensé hacerlos bermudas pero no fue necesario luego de la revelación.

Al otro día del otro día del otro día del otro día del otro día, una palabra: ¿continuará?