Bollywood dancers are holding their vivid costumes. Hands are in a row

Conversaciones con otrxs
por Mandy Gómez

Mi lugar

Desde hace más de un siglo que circula la idea de la destrucción de la familia cada vez que se avanza en materia de derechos para las mal llamadas minorías. Pero ¿de qué tipo de familia hablamos? En este caso del tipo impuesto por la religión católica: padre, madre e hijes (sabemos que dirían hijos, pero es mi escrito). Y porqué menciono esto, pues la gran mayoría de personas que pertenecemos al colectivo LGBTIQ+, nacemos y somos criades en este tipo de familia. Y en este sentido sabemos que los núcleos familiares sanguíneos son la base tanto de contención, cómo de expulsión.

Yo tuve la suerte y digo suerte porque creo que es así, de estar en una familia que me quiso y quiere como soy, sin ningún tipo de cuestionamiento y que me acompaña desde el minuto cero. Tal vez ayudo el hecho de que venía militando los Derechos Humanos enfocados en el colectivo LGBTIQ+. Y de mi entorno ha sido similar la situación, en algunos casos costo pero el cambio al interior de las familias se vislumbro. Pero no todas las experiencias son similares a la mía, lamentablemente. Todos los días se conocen casos cuyas prácticas discriminatorias se manifiestan a través de acciones violentas cómo lo son la violencia psicológica, económica, física. La razón de que esto ocurra se basa en el miedo (infundido por la religión en la mayoría de las situaciones), la ignorancia y los prejuicios, entre otros. Muchos de estos escenarios de violencia se vieron incrementados pero no visibilizados durante el establecimiento de la cuarentena en el 2020 y principios del 2021. Entendiendo estos contextos, comprendemos el porqué sobre la expulsión de sus hogares. Es preferible salir que quedarse.

En esta línea se preguntaran, (espero) si no existen mecanismos de protección ante estas situaciones. Pues si, pero sabemos cómo cuestan llevar a la praxis las leyes que se promulgan con el objetivo de garantizar derechos, imagínense las referidas a las personas del colectivo LGBTIQ+. La Argentina cuenta con leyes de avanzada en la región y el mundo; pero a la hora de hacer cumplir las mismas nos encontramos con muchas más trabas de las que pensamos, ya que el  cambio cultural y por lo tanto estructural –que hacen a nuestras prácticas diarias- es uno de los más difíciles de modificar sino se trabaja en forma constante a través de políticas públicas claras. Por eso el trabajo que hacemos desde las diferentes organizaciones o incluso con pequeñas iniciativas en nuestros lugares de acción son clave. Y al mismo tiempo me preocupa lo que sucede desde hace varias décadas –me atrevo a decir- en cuanto a nuestra realidad como colectivo, muchas personas lo ignoran porque no es de su incumbencia o porque piensan que es una enfermedad (no pongan esa cara, sé que conocen a alguien que todavía lo piensa).Trabajar en la aceptación de une otre con respeto y escucha sería uno de los caminos ideales a transitar; se sabe que es difícil pero al menos en los espacios que habito, ya sea desde la academia con capacitaciones/formaciones/investigaciones hasta el activismo en el grupo familiar, amigues, en la calle –ese espacio público para seguir resignificando y conquistando-.

Pero vamos a levantar el ánimo que esto no termina acá, eso es solo parte de lo que pasa. Ya que hay un movimiento que viene de les más jóvenes, sobre todo desde les adolescentes que están marcando un camino bastante interesante sobre las formas de abordar las luchas y también la forma en que están viviendo su sexualidad mucho más relajada y con menos prejuicios hacia las diversidades. La naturalización con la que actúan me sorprende –para bien, obvio- y al mismo tiempo lo celebro ya que yo no lo pude tener, y se lo importante que es en el desarrollo como personas. Sabemos que queda mucho por hacer, y apuesto todas mis fichas (menos las de Alf) a las nuevas generaciones.

Y ahora viene el enganche con la idea de familia, pensaron que era algo al azar…pues no mi cielas. La familia para las personas del colectivo no tiene que ver con la consanguinidad, sino que deriva en la conformación de otros tipos de familias, la elegida; los lazos que se establecen debido a las experiencias de vida, las historias en común, un lugar donde se puede ser, donde no te juzgan ni te cuestionan, donde te cuidan, donde te quieren. Se busca el pertenecer a un lugar, tu lugar en el mundo.

Y en estos trayectos y lugares me reconocí y acepte, expresándolo así:¡Lesbiana! visiblemente Lesbiana-y lo pongo con mayúsculas, porque por mucho tiempo me hicieron sentir que era algo malo/negativo; ¡todo se resignifica gente!-visible por mí pero más por aquelles que debido a su contexto aún no pueden serlo.

Y mientras termino de escribir estas líneas, me sigo preguntando ¿Dónde está Tehuel?

 

 

Mandy Gómez

Titulo formal: Historiadora (investigadora y docente). Títulos informales: feminista, Lesbiana y activista. Mi superheroína favorita: WonderWoman, aunque le sigue muy de cerca CaptainMarvel. Fanática de Los Simpson y Harry Potter, como buena millennial. Olores que me calman: pan tostado en las mañanas y el pasto recién cortado en las tardes. Una debilidad: no puedo vivir sin dulce de leche.