ph: Romi Abel (@romiabelph)

Conversaciones con el Otro
por Gustavo Moreno

Resulta ineludible a la hora de iniciar esta editorial remarcar que éste se constituye en el último número de “Conversaciones con el Otro” en el marco institucional que ha surgido, a saber, el CID-Mendoza del IOM2. Lo anterior se comprende al hacer referencia al acontecimiento que le otorga este carácter conclusivo; el pasado 24 de noviembre, en presencia de la Comisión Ad Hoc, designada por el Consejo Estatutario de la Escuela de la Orientación Lacaniana, se anunció la Aufhebung del C.I.D. Mendoza y el lanzamiento del tiempo de trabajo para la comunidad analítica de la provincia en transferencia con la “orientación lacaniana” denominado Movimiento hacia la EOL-Delegación Mendoza.

Constituye un acontecimiento inédito en los 20 años de existencia del Instituto que uno de sus espacios creados para la investigación y docencia del Psicoanálisis en las provincias de nuestro país pase constituir una instancia de Escuela. A este punto se llega por un trabajo sostenido durante décadas, en diferentes instancias, al cual Conversaciones, no solo, se supo enlazar, sino que trajo aires nuevos desde su trabajo sostenido, la frescura de su formato y su precisión epistémica, lo que ha constituido columnas irrenunciables de su línea editorial. Sin embargo, considero que la publicación se ha destacado en la región por la evidente espiral libidinal que ha inducido en los que se han sumergido en su elaboración, participación o lectura.

Conversaciones con el Otro no es ajena a la precipitación de este nuevo tiempo para el psicoanálisis de la orientación lacaniana en Mendoza con perspectiva de Escuela.

 

“No Toda” es el título de este número, y se ancla en una de las formulaciones que Lacan utiliza en el Seminario 19, “…o peor”, en relación a la mujer. Podría agregarse que llegar a la denominación de “no toda” es algo a lo que Lacan llega no sin la lógica; y a su vez que constituye una primera escritura lógica, no diríamos de “la mujer”, sino de “lo femenino”.

“Hay algo que sacude a las mujeres”, cita de Lacan con la que Rita Saposnik inicia el Dossier, estableciendo un recorrido que parte de Freud y lleva, como la cita insinúa, a la vía del goce suplementario elucidado por Lacan. Al final de su texto, luego de marcar el contrapunto entre “lo femenino” y la madre, sirviéndose de una cita de Marie-Helene Brouse, nos propone introducir una la lectura del lazo social contemporáneo. Utiliza el concepto, que yo me animaría a ubicar como principal precipitado del Seminario XIX, a saber, el concepto del Uno, que Jacques-Alain Miller supo subrayar como “el Uno solo”. El Uno, ese que se despeja en su relación lógica a la dimensión del “No hay”, predominante en psicoanálisis hasta ese momento, introduce la dimensión de la existencia como contrapesada con la ontología, abriendo la posibilidad de afirmar el orden del goce como el orden de lo que hay. Rita se pregunta por las consecuencias en lo social de la preeminencia del régimen del Uno en la base de las estructuras parentales.

 

Ximosta en “Conversaciones con la filosofía”, presenta su relación a la maternidad con un significante que me resultó tan hilarante como interesante: “maternidark”, perforando la idealización que suele frecuentar esta función. También nos introduce en una de esas raras paradojas que pueden surgir en la siempre difícil conversación del psicoanálisis con los feminismos. Ximosta relata experiencias personales que a su entender bordean algo del goce que excede al fálico, partiendo de la falsa premisa, la de una supuesta imposibilidad de un goce que no sea fálico como postulación sostenida en Lacan. Discute amablemente con un Lacan fálico leído desde una distorsión y cuestiona la relación entre lenguaje y su incidencia de goce. Hay que asumir que esta última desde el psicoanálisis lacaniano constituye un universal inamovible, lo que sin duda no es fijo lo encarna el modo en que se concibe dicha incidencia. Sería interesante para continuar conversando con Ximosta, proponerle explorar el concento de “lalengua”…

 

En la rúbrica “Antídoto contra fundamentalismos” Analía Alonso, se pregunta si el significante “delicadeza”, extraído de una experiencia grupal con jóvenes, puede dar cuenta de eso que descompleta de modo femenino las lógicas del Todo.  Trae una escena infantil de un libro de Alan Pauls, donde el rasgo “sensibilidad”, parece oficiar la misma operación lógica.

 

Nieves Soria, en una formidable entrega del ya clásico “¿Cómo comencé mi análisis?”, articulará una secuencia interesantísima en la que da cuenta de cómo la angustia asociada a la muerte, presente desde temprano en su vida, no bastará para hacer vacilar el orden del padre anclado en su vivencia de fe. Será lo femenino que asoma en una experiencia intensa de deseo y amor lo que la lleva al encuentro con un Jesuita, de quien afirma haber recibido “su primer interpretación analítica”.

 

Gabriela Ascenzi, en “La clínica nos lleva la delantera”, nos trae una articulación que decanta desde lo escuchado en las “XXX jornadas de la EOL – Lo femenino fuera de género”, de sus lecturas, y desde su clínica, indicando que para el parletre “el psicoanálisis otorga un lugar donde tomar la palabra, donde ubicar sus marcas singulares, donde testimoniar sus dificultades con lo femenino (…)”

Julián Cánovas, también, en “La clínica nos lleva la delantera”, nos trae una viñeta, que en sus entrevistas iniciales comporta un apremio que el analista logra soslayar recortando el significante “espera”, compartiendo, finalmente, la pregunta de que si es el analista el que se vale de lo femenino para poder presentarse cómo dócil a los trans.

 

Romina Abel, en “conversaciones con el arte”, además de ilustrar todo este número con su serie fotográfica, escribe desde su posición de artista, respecto a su modo de exploración a través de la fotografía lo siguiente: “El desnudo se exhibe. En ese momento intervengo como fotógrafa, busco capturar ese preciso instante en el que el cuerpo se vuelve objeto, pero un objeto totalmente dominado por la persona que lo posee”. Aporta luego una definición magistral: “Estar desnudo es estar sin disfraces. Exhibirse desnudo es convertir en disfraz la propia piel. El desnudo está condenado a no alcanzar nunca la desnudez, ya que se convierte en una forma más de vestido. Y cuando somos conscientes de ello es cuando el cuerpo florece y resplandece en todas las direcciones” Sin dudas son estos los puntos dónde solo nos resta afirmar más que nunca que el artista le lleva la delantera al psicoanalista.

 

Podríamos ordenar esta presentación de conversaciones en tres grandes rasgos “No toda y el goce femenino”, el concepto de “vacío” como articulador silencioso, y, por último, el “objeto voz”.

 

Carlos Rossi, AE de la EOL en pleno ejercicio de su función, y quién ha desplegado en sus testimonios las enseñanzas que aporta la relación privilegiada con dicho objeto nos dice: “la música está ahí porque si no escucharíamos lo real del cuerpo, hablamos para no escuchar el vacío”. Articula en dicha frase, al menos dos de los tres conceptos vertebrales de la revista

Charly nos dice que: “se goza de hacer ruido, de no terminar de verificar nunca que el lenguaje es impotente para dar cuenta del goce. El contenido hace las veces de goce del sonido y este gesto introduce la dimensión del vacío. Todo esto en referencia a la pregunta por la música que escucha.

 

En la rúbrica “por amor a la palabra”, Ema Facello, es interrogado por la escritura… Y cuenta como es su caso ha tenido que ver con el desamparo. Se pregunta: “¿qué hago ante el desamparo?, ¿cuáles son entonces las herramientas que tengo para sobrellevar el desamparo?, ¿cómo convierto el desamparo en algo?, por eso empecé a tomar el taller y me empecé a sistematizar…”

Sobre la frase “quiero vivir adentro de un piano” al ser interrogado compartirá una interesante reflexión en la que también se articulan “el objeto voz” y el concepto de vacío:

“Quiero vivir adentro de la idea.

Quiero vivir adentro de la idea que me hice de mí viviendo adentro del silencio.

Quiero vivir adentro de la idea que me hice de mí viviendo adentro del silencio que se erigía al cruzar las miradas”

 

En “que vemos” el equipo de conversaciones trabaja abordando el film: “La voz humana”, de Pedro Almodóvar. Respecto a lo que habitualmente el cineasta español hace con sus personajes femeninos nos dicen: Deja caer su mascarada y atraviesa ese momento, de extravío de cordura, verborragia, en donde se presenta la verdad más cruda: la desesperación ante la pérdida del amor. Recortan, así, como el amor y el extravío bordean y emparentan la extimidad del Goce en su modalidad por fuera del falo.

 

Resalto tres pinceladas en el modo divertido en que Conversaciones nos invita, en “Qué leemos” y “Qué vemos”, a adentrarnos en las obras que nos propone:

– Respecto a “La voz humana”: “Entendiendo así que Almodóvar nos confronta siempre con cuestiones de otro orden, con el goce Otro… ¿Quién no quiere ser una chica Almodóvar?”

-Respecto a “La mujer justa” de Sandor Marai: “Justa para leer en momentos de cobardía moral”

– Respecto a “La hija única” de Guadalupe Nettel : “Una novela recomendada para leer en una época donde abundan los universales para la “felicidad””.

 

“Testimonios clínicos” constituye la rúbrica que se anima a un escrito con el rasgo de ser el que concluye una serie, allí el staff arma un bricolaje levantando las piezas caídas en el recorrido de casi tres años de trabajo.

 

Si el lector cometió el error, que los manuales indican, de leer la editorial antes de iniciar la lectura de la publicación, y si además llegó hasta el final de la extensa editorial, espero haya acrecentado su deseo de adentrarse en la revista, si no es así, póngalo a cuenta de esta aburrida editorial y no se prive de adentrarse en “No Toda”.

 

 

Gustavo Moreno
Analista Practicante, miembro de la Escuela de la Orientación Lacaniana y Asociación Mundial de Psicoanálisis.
En su encuentro tardío con el instrumento juega, toca y disfruta de la música como niño.
Empedernido apostador a proyectos de introducir el psicoanálisis en los espacios de Salud Pública.