Con-sentir al amor
por Elodia E. Granados

Hacia el reverso del amor

 Siendo “envés” y “medio” algunos de los significantes que  hicieron eco  en el seminario de los cuatro discursos, consideré oportuno retomarlos.

Lacan propone abordar el psicoanálisis por el  reverso,  comienza así  asentando  las bases del psicoanálisis en el campo del goce. A partir del envés el proyecto freudiano, ubica al psicoanálisis como un discurso. En ese tiempo por el recurso al matema, localiza la experiencia analítica como una experiencia de discurso.

Los cuatro discursos dan cuenta de cuatro formas, cuatro maneras de hacer lazo social. También fue posible leer una variante, el discurso capitalista que contiene un pequeño detalle: deja de lado las cosas del  amor. La inversión que convierte al discurso Amo en discurso Capitalista, hace que este tome otra forma, otra naturaleza. Encontramos allí  una mutación, significante que privilegiamos en los ejes de nuestra jordanas regionales.  El discurso capitalista al  invertir el orden entre el S1 y el S/ ,  altera las relaciones de impotencia e imposibilidad, relaciones centrales en cada permutación de discurso.

Si vamos a tomar las cosas por el envés bien viene pasar de la impotencia a la imposibilidad y así podremos apreciar , allí donde discurre el goce,  la forma en la que el sujeto queda detenido en su camino hacia el goce. En definitiva los discursos dan cuenta de cómo se busca mantener el goce dentro de los limites del placer.

Ahora bien, ¿ Que nos aporta el discurso analítico acerca del amor? ¿Cómo abordar el amor desde los matemas de los cuatro discursos, si lo más candente allí es el goce?

El saber,  un medio que nos acerca al goce,  la verdad se toma  de la mano  del goce, jugando con los sentidos de algunas de las frases celebres  de este seminario. Saber, verdad, goce, real,  términos que se repitieron en nuestro trabajo de estos dos años, es quizás por ello que decidí avanzar siguiendo el hilo que nos lleva de los matemas a los nudos borromeos para localizar allí,  el amor  en lo real.

 

Desembarcar en los no incautos yerran, implica aún atravesar mares.

Aún, encore, en-corps, en cuerpo y no podría ser de otro modo, con el cuerpo se introduce el goce allí donde advertimos que  el goce del cuerpo del Otro no es signo de amor. Algo que permite divisar aguas entre el goce del cuerpo  y el amor.

En ese Otro también encontramos la falla de donde parte la demanda de amor. Los mares en Aún traen oleajes de goce y de amor.

El goce del cuerpo y el goce de significante se conectan, podemos extraer algunos elementos que nos orientan respecto  al amor en los discursos: “ …hay que parar la oreja respecto de la verificación de esta verdad de que hay emergencia del discurso analítico cada vez que se franquea el paso de un discurso a otro. No digo otra cosa cuando digo que el amor es signo de que se cambia de discurso” (1973, p.25)

El amor es signo de que se cambia de discurso, es signo de un efecto. Los cuatro discursos, muestra cuatro maneras del funcionamiento significante y sus efectos, siendo oportuno destacar que  el signo de un sujeto puede provocar el deseo;  punto de partida del amor.

Ahora bien, Lacan se sirve de una referencia, un poema de Rimbaud, para indicar que el amor es signo de que se cambia de discurso, de razón, y dado que el hilo que he propuesto seguir es el del revés del amor, encuentro que el discurso del amo y su envés, el discurso analítico, se constituyen en los matemas propicios para localizar algo del orden del amor, de un nuevo amor al paso, al  franqueamiento de un discurso a  otro.

Es una de las vertientes interesantes que podemos tomar  del seminario 20, en tanto  ayuda a trazar la ruta que nos guía hacia las nominaciones borromeas de amor simbólico, imaginario y real, continuando  las huellas dejadas tras el seminario de los cuatro discursos.

Encontramos así que, refiriendo  al discurso filosófico, una variante del discurso del amo, destaca que el amor apunta al ser y especifica : “… este ser está quizá muy cerca del significante meser, es quizás el ser que está al mando, y que hay en esto el más extraño de los señuelos.” (1973, p.53). Amor comandado por el padre, por un amo que une y cohesiona a los sujetos y que en difinitiva niega las diferencias entre los sexos.

Amor simbólico o amor divino, esclarecía Carlos Indart en la conferencia políticas del amor real y que, en  el seminario 20, Lacan nombra como discurso del ser: del “sereterno”.

A partir entonces de estas referencias podemos ubicar  al amor como un S1 que se dirige al Saber del esclavo, o bien podemos decir también, al Saber del Inconsciente en la medida en que, el discurso del inconsciente es el discurso del Amo. Es oportuno advertir aquí que las relaciones en la parte superior del matema están signadas por la  impotencia y que,  el amor que se dirige al ser no tiene otro producto más que el plus de gozar: el sujeto solo gozará en la realidad de su fantasma.

Una retorno en este amor simbólico, lo encontramos en el amor imaginario y en las  huellas dejadas por el amor cortés.  La relación aquí entre el caballero y la dama se asemejan a las relaciones entre el señor feudal y un noble,  quien le juraba fidelidad a cambio de cumplir determinadas servidumbres.  Nuevamente un lazo sostenido desde el discurso del Amo, donde el goce producido, encuentra un goce  imposible para el sujeto. En definitiva el amor en el plano imaginario evoca la naturaleza narcisista del amor, señalada ya por Freud y retomada por Lacan: amor que se dirige al otro buscando lo que uno mismo es o fue, pero también amor que se dirige al Otro, apuntando a lo que se quisiera  ser.

La dirección del amor hacia ese Otro con mayúscula, nos permite traer  una nueva  articulación, la del lenguaje como aparato de goce, incluyendo así esa otra satisfacción, la del significante y su falta.

Decíamos al principio que el goce del cuerpo del Otro no es signo de amor,  cosa cierta ya que el signo de amor, lo ubicamos por el lado del Otro del significante, el Otro de la palabra. En tanto que el goce del cuerpo del Otro, nos abre la vía para articular algo del amor en lo real.

Tenemos que introducir para ello lo específico de la pulsión: el autoerotismo, y que pensarlo en los términos desde donde partimos, seminario 17, nos lleva a considerar esa pérdida que inaugura el goce, perdida ligada a una parte del cuerpo, perdida que deja un vacío de goce que se intentará recuperar a partir del goce pulsional localizado en los bordes del cuerpo.

Autoerotismo que es otro de los modos de decir no hay la relación sexual. Entonces viene bien retomar la pregunta que nos trae Miller (1988): ¿Cómo puede establecerse, a que nivel puede establecer una relación con el Otro?

En Aún los desarrollos aportados a partir de la diferencia en los goces según el sexo, pondrán en evidencia que el lado macho hará del Otro un objeto a, según los fines de la satisfacción autoerótica de la pulsión, en tanto que  del lado femenino,  es posible una relación con  el Otro, eso sí, con el significante del Otro, del Otro como tachado: S(/A).

Es así como  Lacan nos propone a los psicoanalista, diferenciar el a del A, diferenciar lo imaginario de lo simbólico, y nos incita a dar un paso más haciendo otra escisión:  la presente entre el A y el S(/A), al indicarnos que ese A, “…lugar donde viene a inscribirse todo lo que puede articularse del significante” (1973, p. 98), está tachado.

Tenemos entonces, a partir de la diferencia de los sexos, dos modos de establecer relación con el Otro  y fundamentalmente en uno de estos modos se destaca que el Otro es incompleto.

Retomando los discursos, y no sin algún forzamiento luego de puntuar los nuevos aires que nos trae Aún,  podemos decir que uno de los lugares, o los emplazamientos de los discurso; él lugar del Otro,  ha quedado profundamente trastocado. Y además, si el discurso analítico invierte respecto del discurso del  amo todas sus posiciones, , buscando el reverso del amor simbólico  y del amor imaginario, podemos  ubicar el amor real.

Desembarcamos entonces en costas topológicas para tomar las cuerdas que permitan asir algo del amor en lo real.  Es lo que hace Lacan con el recurso a la topología  y al nudo borromeo, ya que ello le permite articular el amor en lo real, amor que hunde sus raíces en el goce real.

 

Amor real, no todo amor …   

Los no incautos yerran  o los nombres del padre, título enigmático y provocador que nos lleva a  dar un paso mas, servinos de la que evoca la homofonía, de lo que con-suena contrariando el sentido.

Resulta ser ese un muy buen modo de lograr un cambio de discurso, un pasaje de un discurso a otro. Podemos ahora agregar, franquear el paso, pasar de una dimensión a otra.

Y en el asunto que hoy nos trae, pasar del amor simbólico e imaginario, localizados en el discurso amo, al discurso analítico del  amor real.

¿ Que nueva conceptualización del amor encontramos en este seminario?

“ El amor no es otra cosa que un decir, en tanto que acontecimiento” ( clase 4, 18/12/73). Dimensión real del amor , dit-mansions, jugando una vez más con el sonido y el sentido, en tanto permite articular un otro goce, un goce no fálico, un goce que no tiene que ver con la significación. Avanzamos  hacia lo que consuena,  lo que resuena en el cuerpo: goce en el cuerpo a partir de un decir del orden del acontecimiento.

Un amor que viene al lugar de la ausencia de la relación sexual,  un amor  real ante lo real del goce,  ese real incognoscible, innombrable, fuera del sentido, fuera del saber inconsciente .

Un amor que le suelta la mano a la verdad  y  se relaciona con el saber , un amor que hace medio allí donde lo real fuera de sentido hace presencia, ya que si bien está fuera del lenguaje y del saber inconsciente puede servirse de un decir para provocar resonancias en el cuerpo, en el goce del cuerpo.

Un amor que se relaciona con el No Todo saber, con el saber que admite el fracaso y descompleta el goce, porque solo allí encuentra tierra fértil para el deseo.

Es por ello que Lacan señala que si el psicoanálisis es un medio para algo, es en el lugar del amor real que podrá sostenerse, en ese lugar donde se encausa el deseo, se arman los  lazos  y surgen las invenciones, un lugar que se produce  al  con-sentir con la no relación.

 

Bibliografía:

 -Lacan, J., Seminario XVII: El Reverso del Psicoanálisis: Paidós, 1992

-Lacan, J., Seminario XX: Aún, Buenos Aires: Paidós, 1981.

-Lacan, J., Seminario XXI: Les non dupes errent (Los no incautos yerran/Los nombres del padre), no publicado.

-Miller, J.-A., ‘Revaloración del amor’, en El partenaire-síntoma, Buenos Aires: Paidós, 2008, pp. 147-69

-Indart, J.C. Politicas del amor real en psicoanálisis. Actividad extraordinaria regional IOM2 nuevo cuyo. 05/09/20

 

 

 

ELODIA E. GRANADOS

Para mi sorpresa aprendiz de nuevos caminos en bicicleta.

En los días practico el psicoanálisis y disfruto de animadas conversaciones  con colegas,  tal vez por ello, responsable en seminario de  investigación en Acep y docente en  el IOM Cid Mendoza. 

Gran parte del tiempo leo y me meto en algunos embrollos … afortunada-mente suelo salir de ellos.