[Columna] Cine entre viejos y sueños en cuarentena
por Gabriela Nafissi

Convocada a escribir en relación a los sueños en la vejez en el contexto de la Pandemia y en relación a un film, elegí la película: Lucky (2017) con dirección de John Carroll Lynch y la interpretación  protagónica de Harry Dean Stanton.

            La dificultad que se torna para algunos sujetos de edad avanzada estar en casa, aislados de su familia y/o incluso estando con ellas: la situación de tedio, malestar, empuje a salir, que muchos atraviesan puede tornarse sintomática o agravar una situación previa. Se añade la vivencia de extrañeza en torno a la temporalidad, similar al estado de un sueño o bien de una pesadilla que va de lo moderado a lo excesivo. El miedo al contagio se agudiza para una población que se considera, especialmente de riesgo. Aunque como dice el Lucky” en el film: La realidad es distinta para cada uno de nosotros”, más allá de la forma imaginaria que tome según su fantasma; el miedo, es real.

            Sabemos con Lacan que no hay sueño sin despertar. Y el despertar sucede frente a lo irrepresentable; esto es frente a la muerte y a la sexualidad, donde podemos ubicar precisamente el ombligo del sueño; límite que toca lo imposible de ser puesto en palabras y preserva de lo real.

            En sus conferencias de las Siete noches, Borges aborda como tema: Las Pesadillas, y las considera como la actividad estética más antigua de todas, nos dice además que los sueños son una obra de ficción en la que seguimos fabulando, cuando despertamos y al contarlas (cita a Próspero: estamos hecho de la misma substancia que los sueños).   Clasifica al sueño como género (general) y a la pesadilla como especie (particular). Esta última del lado del exceso que abruma al soñante, punto pánico del sueño. No se  trata  de la imagen  sino de la impresión que causa; a la manera de un horror peculiar.     

            En su artículo: El sueño es una pesadilla moderada, Hebe Tizio trae una cita del Seminario 23 de Lacan: el sueño es una pesadilla moderada...opera como moderador sobre el goce, cuando el anudamiento funciona bien defensivamente. En cambio, si lo simbólico se afloja se entrevé como acontecimiento del cuerpo masivo, este goce que despierta con una doble maniobra, activa al sujeto y libera al cuerpo de esa opresión al permitirle recuperar su actividad onírica… Se puede decir que el sueño implica un goce moderado que se contenta con el desciframiento mientras que en la pesadilla el goce irrumpe… [1]

            Lacan minimiza la importancia de la forma imaginaria para interesarse por el vínculo que anuda la aparición de un Otro en posición enigmática y la sobrevenida de la angustia en la pesadilla[2] . Se refiere a la angustia en su función de corte, que separa un resto que no es significable[3]. Pero ante todo a la angustia como presentificación para el sujeto del deseo del Otro, cuestión enigmática, opaca y cerrada.

            En el film Lucky”, el protagonista es un hombre nonagenario que vive un sueño de inmortalidad. Hay un saber hacer que él puede instrumentar en esa etapa de la vida. Podemos acompañar al personaje en las rutinas y artificios que se ha construido. Se levanta a una cierta hora, hace cinco ejercicios de yoga, fuma su paquete de cigarrillos diario, mantiene conversaciones matinales en el café del pueblo y nocturnas en el bar con conocidos y desconocidos; despotrica en el lugar de su antiguo trabajo, habla por teléfono, realiza sus largas caminatas. Se interesa por resolver crucigramas y por los programas de preguntas y respuestas. A raíz de un desmayo va al médico, quien después de revisarlo, le dice tiene una salud excepcional; solo que está envejeciendo. Las palabras del médico lo despiertan. Y sueña: su amigo del bar, sale de allí donde están reunidos, lo mira sin mediar palabra, él lo sigue atravesando un lugar lleno de gente y se despierta sobresaltado. El sueño interrumpe el deseo de dormir, se abre algo de la grieta del infierno, en palabras de Borges. Hay un punto de despertar, evanescente, contingente. Un fuera de lenguaje.

            La división subjetiva provocada por la inminente cercanía a la muerte, le trae recuerdos de momentos que hicieron marca y resignifica après-coup;  compartiéndolo con algunos otros. El sabor de la pequeñas cosas se vivifica en las escenas de la vida cotidiana; Lucky va dar lugar a lo nuevo; como lo hace al confesar su miedo a una persona desconocida que es parte de un encuentro inesperado; o cantar a viva voz en un cumpleaños (lo cual resulta una escena memorable). Lacan lo dice en otro términos: hacen bien en saber que van a morir. Lucky se ve confrontado a este saber. En todo caso, asistimos a un despertar del personaje. Un renacimiento que lo desengaña de la ilusión de inmortalidad. A partir de su transformación somos partícipes del modo en que se las arregla; irradiando en su entorno, efectos de sus cambios sutiles.

            La tortuga partenaire de su amigo Howie, que ya está perdida al comienzo del film, aparece hacia el final atravesando el desierto californiano. Alusión muy oportuna que nos recuerda que hay una soledad estructural, soledad común, como dice Jorge Alemán que se produce por ser seres del lenguaje, como en la paradoja de Zenón, la tortuga está perdida por estructura. Lucky lo dice a su manera: Venimos solos y nos vamos solos. Pero agrega: No es lo mismo la soledad que estar solo.

            Estar a solas ofrece un abanico de posibilidades que van desde las rutinas hasta las invenciones, que no está demás decir, se requieren tanto en los tiempos que estamos viviendo, y el film muestra que más allá de la edad; cabe la posibilidad de inventar. Para ello, habrá que seguir soñando mientras tanto sin olvidar aquello que despertó del sueño: afrontar la vida en su inconsistencia. Tal como Lucky  le sonríe a la muerte sin ambages, con una profunda y humana dignidad.

 

Referencias

Borges, J. L., “Siete noches”, Conferencias. La Pesadilla (junio, 1977).

Hebe Tizio El sueño es una pesadilla moderada| Dossier: ¿Quieres lo que deseas? Nº33.

http://elpsicoanalisis.elp.org.es/numero-33/el-sueno-es-una-pesadilla-moderada/

Koretzky Carolina Sueños y despertares. Una elucidación psicoanalítica. Editorial Gramma, CABA, 2019

Miller Jacques-Alain. Lacan, Jacques La Angustia: Introducción al Seminario X de Jacques Lacan/coordinado por Tomás Lambre-1ªedición- Buenos Aires: Del Nuevo Extrempo; España: RBA, 2007.

Vargas Raquel “Borges. Un experimento con los sueños. E-M^riposa^. Temas de Psiquiatría y Psicoanálisis. Nº12/ Octubre, 2019.



[1]          Hebe Tizio El sueño es una pesadilla moderada | Dossier: ¿Quieres lo que deseas? (33). http://elpsicoanalisis.elp.org.es/numero-33/el-sueno-es-una-pesadilla-moderada/

[2]          Koretzky Carolina Sueños y despertares. Una elucidación psicoanalítica. Editorial Gramma, CABA, 2019.

[3]          Miller Jacques-Alain. Lacan, Jacques La Angustia: Introducción al Seminario X de Jacques Lacan/coordinado por Tomás Lambre-1ªedición- Buenos Aires: Del Nuevo Extrempo; España: RBA, pág. 30, 2007.