CLÍNICAS DE IVANA VILLALOBOS
Y MABEL RABINO

A partir de dos preguntas proponemos a los invitados a compartir su clínica:

 

 


IVANA VILLALOBOS

Pertenezco a la Delegación IOM2 La Rioja.

Carne de diván desde los 18 años.

Madre de Guadalupe.

Cordobesa amante del fernet, la poesía y la música.

 

  • Freud avanza en su teorización a partir de los obstáculos que encuentra en su propia clínica. Siguiendo el espíritu freudiano, ¿que nos puede aportar sobre lo que da nombre a nuestra sección: “La clínica nos lleva la delantera”?

A partir de pensar la pregunta propuesta, considero que es así, que la clínica nos arroja al encuentro siempre imprevisible con algo que escapa a los manuales diagnósticos y al saber teórico. Por ello siempre es un esfuerzo de elaboración y transmisión poder dar cuenta lo que sucede en ese encuentro único entre analista y analizante. Recuerdo cuando gente amiga me preguntaba al inicio de mi formación que era lo que más me gustaba de la práctica, respondía que lo que más me atrapaba era que nunca es posible aburrirse, que cada vez uno recibe en su consultorio un sujeto y apuesta que algo de lo trajo o padece tenga una nueva lectura, porque confiamos plenamente en la contingencia y en el poder de la palabra. Por ello como practicante me dejo enseñar por la clínica para extraer de allí su enseñanza.

 

  • En su práctica cotidiana como analista ¿Qué le sorprende de la clínica actual?

Lo que me sorprende tiene el sesgo de los lugares donde ejerzo mi práctica. Al trabajar en un centro público de asistencia de adicciones me encuentro cada vez más con inicios de consumos más tempranos, se presentan en acting con un arrasamiento  subjetivo que impresiona, algunos en pleno rechazo a la pregunta acerca de su práctica de consumo, con un no querer saber bien marcado, y ruinas de historia en lo que el sujeto no le es posible sostenerse. Las dificultades diagnósticas, e historias de institucionalización también son características. Considero que la época tiene estos efectos en las subjetividades por ello es nuestro deber como practicantes de psicoanálisis brindar una lectura sobre ello y conversar con colegas sobre las nuevas presentaciones del malestar subjetivo actual.

 


 

 

MABEL RABINO

Analista practicante en Mendoza, miembro de la EOL y de la AMP

Docente del IOM2 CID Mendoza – CID Mendoza- Miembro de ACEP

 

 

 

  • Freud avanza en su teorización a partir de los obstáculos que encuentra en su propia clínica. Siguiendo el espíritu freudiano, ¿que nos puede aportar sobre lo que da nombre a nuestra sección: “La clínica nos lleva la delantera”?

El nombre de la sección define la posición que ocupamos los analistas con respecto a nuestra práctica cotidiana: no ceder en la tarea continua de leer los síntomas tal como se presentan hoy, reconociendo que los paradigmas y conceptos que sostenemos deberán renovarse constantemente para seguir de cerca el acelerado avance de lo real que siempre se nos adelanta en sus turbulencias. Para dar sólo un ejemplo, el tema del IX Enapol(Encuentro Americano de Psicoanálisis de la Orientación Lacaniana) de este año, pone en evidencia que “Odio, cólera e indignación” están instalados en las formas de lazo social, en un mundo convulsionado que penetra lo subjetivo y construye cuerpos que sufren. Esto demuestra que el psicoanálisis no se queda atrás en el ritmo vertiginoso de la época actual. Investiga, inventa, se las rebusca para obtener un saber hacer renovado, que responda a los sufrimientos de cada uno de los sujetos que acuden a hablar de su real insoportable. Se dedica a propiciar encuentros para trabajar acerca de lo que cada analista en su comunidad va escuchando y los comparte con sus pares, en una conversación que exige la puesta al día de los saberes y, por lo tanto, una formación del analista cada vez más rigurosa y comprometida.

De esta manera, la clínica hace avanzar al psicoanálisis. Su supervivencia en el mundo depende de la eficacia de los practicantes del psicoanálisis para ofrecer una escucha diferente que permita un saber arreglárselas con su síntoma, atemperando el horror de un goce oscuro que no deja de insistir.

 

  • En su práctica cotidiana como analista ¿Qué le sorprende de la clínica actual?

No cedemos en el esfuerzo de reavivar el deseo de ser sorprendidos por la clínica actual para sorprender lo real en juego cada vez, con cada sujeto que acude a la cita. Esa es la dimensión de apuesta del acto analítico que señala Lacan, tanto para el analista como para el analizante.

Nuestra práctica incluye esa dimensión de sorpresa. Así, el espacio y la temporalidad de cada sesión nos permiten conmocionar las defensas que el sujeto levanta para protegerse de lo desconocido. Que sea él mismo sorprendido allí donde se rehúsa a adentrarse en lo que se escapa y no se deja atrapar fácilmente. Y del lado del analista, dejarse sorprender es salir de la seguridad de los saberes conocidos, de las respuestas establecidas, adormecedoras. Mantener vivo el deseo del analista es un recurso eficaz.

Sin embargo, también las dificultades nos sorprenden. Nos enfrentamos a lo real sin ley y a la insuficiencia de lo simbólico para regular los modos de goce. La pregunta es cómo nos ingeniamos en nuestra práctica para tocar algo de ese real que hace presencia en los sujetos desubjetivados, alejados de su intimidad y sumergidos en la vorágine de la satisfacción inmediata. No es algo que tengamos asegurado de antemano. Una repuesta posible está en el título del escrito de Lacan “Subversión del sujeto y dialéctica del deseo en el inconsciente freudiano” que toma una vigencia inusitada al proponer que la sesión analítica sea efectiva para producir precisamente una subversión del sujeto a partir de apelar al inconsciente singular de cada uno. En la serie de los encuentros, poner a trabajar la dialéctica del deseo propio, reverso del discurso alienante,haciéndole la contra a lo mortífero que habita la época actual. Quizás así, posibilitaremos que renovados significantes se forjen para tejer nuevos lazos más vivificantes.