ph: Romi Abel (@romiabelph)

Clínicas de Gabi Ascenzi y Julián Canovas

A partir de una pregunta proponemos a los invitados a compartir su clínica:

 

Gabriela Ascenzi

CID Bahía Blanca
Practicante del psicoanálisis
Aficionada de la escritura y la poesía
Amante de la lectura, los encuentros, el arte y la gastronomía

 

¿Cómo se presenta lo femenino hoy en la clínica?

Lo femenino ha sido siempre un enigma para la humanidad, un tema complejo desde sus diferentes abordajes, polémico desde lo ideológico, político, filosófico.

Desde el nacimiento del psicoanálisis, Freud escuchando, una por una a sus histéricas, ya se encuentra con lo imposible de descifrar sobre el enigma de lo femenino. Nos invita a los psicoanalistas a escuchar e investigar ese ‘campo oscuro’ el de la pregunta por ¿qué quiere una mujer? Hace pocos días tuvimos la oportunidad de participar de las 30 Jornadas Anuales de EOL que justamente se llamaron ‘Lo Femenino Fuera de Género’ donde pudimos escuchar el trabajo de muchos colegas que han trabajado, investigado, localizado lo que la clínica nos enseña sobre el tema y todo lo que se abre a la investigación en la articulación con la época.

Lacan con su sintagma “La mujer no existe” señala la ausencia de un significante que pueda decirnos ‘qué es una mujer’. Es un agujero en lo simbólico del que los seres hablantes se defienden, uno de los nombres de lo real, podríamos decir, y ello ya nos orienta en la clínica, en la conveniencia de referirnos a las mujeres en plural, a escuchar a cada ser hablante en su singular encuentro con el No Hay Relación Sexual, con los testimonios de cada quien en la relación con el goce, con su modo de amar y de desear. En la orientación lacaniana, como lo dice el nombre de las últimas jornadas de La Escuela, lo femenino queda por fuera de género, escuchamos a uno por uno, y cómo cada quién se relaciona con ello.

En la clínica le damos la palabra a quienes nos consultan por su padecimiento, allí constatamos algunas cuestiones que Lacan nos ha señalado, como la diferencia entre el ser mujer y la histeria, cómo una identificación viril podría responder de algún modo al misterio de lo femenino y alejarse del horror que podría provocar: Cómo una púber, que comienza tener cierta transformación en el cuerpo, a vivir nuevas experiencias,  puede experimentar como un enigma su propia femeneidad corporal. Los testimonios de algunas mujeres acerca de las dificultades que implica asumir su cuerpo. Las marcas identificatorias de los seres hablantes respecto de los discursos que atraviesan cada época, y las respectivas identificaciones también imaginarias.

Recientemente me encontré con un libro muy interesante, de una psicoanalista que me gusta mucho leer y escuchar, quien considero realiza un trabajo minucioso para seguir la indicación de Lacan de estar a la altura de la época, por lo que resulta sumamente enseñante. Me refiero a Marie-Hélene Brousse y su libro Lo Femenino. Recomiendo su lectura, es muy interesante recorrerlo para pensar lo femenino desde diferentes aspectos y seguir algunas coordenadas para nuestra práctica.

Allí Marie Helene nos ayuda a pensar cómo se presenta hoy lo femenino en la clínica, cómo hoy somos testigos, sobre todo en las sociedades occidentales, de un cambio en la oferta identificatoria, cómo los sistemas de parentesco sufren una transformación bajo el empuje de la economía, de la ciencia y de las costumbres, nos encontramos con una fragilización de las identificaciones tradicionales, ‘pareciera que Padre no coincide necesariamente con Hombre, ni Madre con Mujer’. La maternidad que en algún momento, desde el discurso social, recubría lo que debía ser una mujer, ya no lo hace, y esto aparece en lo que los sujetos nos traen a la consulta, también en la teorías sexuales infantiles, lo que los niños dicen,  cómo nombran y cómo se posicionan, y construyen su propia definición de género. Así aprendemos lo que los mismos niños saben. La diferencia sexual, clásicamente binaria, atraviesa un cambio que intenta pluralizarlo, LGBT. La superioridad ancestral atribuida a lo masculino, la complementariedad  entre hombre y mujer  ‘han perdido el alcance de verdad que la creencia les otorgaba’. Y ya Freud había constatado que no eran más que un mito, además esta constatación llevará a Lacan a la proposición que demuestra que “No hay relación sexual” que pueda escribirse entre los hombres y mujeres, relación en el sentido de una ley natural, ya que entre los seres hablantes no hay lazo sino por el discurso, por lo que no puede haber una ley permanente y de valor universal. Es entonces que el discurso analítico interviene a nivel individual, ofrece un espacio a la palabra de cada quien, donde algunas identificaciones sufrientes, imperativas, puedan caer, haciendo posible elecciones en función de lo real al que cada uno se confronta.

Me gustaría compartir algunos pasajes del libro que mencioné, para además agregar  respecto de la pregunta  cómo se presenta lo femenino, para mí,  en la clínica hoy,  qué tiene el psicoanálisis como aporte:

‘En lo que concierne al género, la experiencia analítica está organizada por el siguiente principio, que por otra parte vale para los supuestos hombres y las supuestas mujeres: cada uno tiene por construir su definición propia del género. Lacan podía decir en 1974: “El ser sexuado no se autoriza sino de sí mismo… y de algunos otros, es en ese sentido que hay elección.”

Cuando Lacan pasa del sujeto al cuerpo hablante la diferencia deja de estar organizada por el orden binario y cede el lugar  a una oposición no binaria entre el ‘Todo’, incluyendo todos los seres hablantes del género que sea, y el ‘no todo’ que, precisamente, permite no dar consistencia a la diferencia binaria.

Para concluir me gusta retomar la definición que propone de lo femenino como ‘una onda gravitacional salida de la fusión imposible entre la Vida y el lenguaje’. El psicoanálisis le otorga un lugar a cada ser hablante donde tomar la palabra, donde ubicar sus marcas singulares, donde testimoniar sus dificultades con lo femenino, donde se propicia que cada ser que habla se autorice de sí mismo y construya su definición de género y a partir de cómo se presenta lo femenino para cada quien, darle el espacio para encontrar su arreglo, su saber hacer.

 

 


 

Julián Canovas

Analizante. Analista practicante del psicoanálisis de orientación lacaniana.
Amante de las parrillas, por lo general cerca de amig@s.

 

¿Cómo se presenta lo femenino hoy en la clínica?

“El transexual no lo quiere en calidad de significante, y no así en calidad de órgano. En eso padece un error que es el error común. Su pasión, la del transexual, es la locura de querer librarse de ese error, el error común que no ve que el significante es el goce y que el falo no es mas que su significado. Su único yerro es querer forzar mediante la cirugía (operaciones, hormonas) el discurso sexual que, en cuanto posible, es el pasaje de lo real.”

Lacan. Seminario XIX.(1971) Pag 17 

 

Paciente Trans de 14 años (sexo biológico femenino) llega consulta por solicitud de su madre, quien en su primer contacto mediante mensaje de texto utiliza la x para referirse al género de su hijo y da pautas de cómo llamar y tratar según el género a su hijo trans.

Paciente: Sufro de ansiedad, tal vez soy autista y tenga hiperactividad. Frente a la pregunta en relación a estos términos responde: Investigando algunas clasificaciones en internet creo que tengo muchos de los ítems que se deben cumplir para serlo (nombre más de 10 ítems de forma coloquial). ¿Quiero saber que soy? ¿Soy autista?

Yo soy un trans no binario, me designaron mujer al nacer. La sociedad te discrimina si no sos hetero  y blanco. Refiere que dentro de los estudios que se hacen en relación a la discriminación los colectivos lgtbiq+, las personas de raza negra y las personas obesas son las que cumplen con los criterios de discriminación. Intervengo marcando su capacidad para clasificar.

Refiere que se quiere hormonizar, lo llama “entrar en hormonas” comentando que le brindaría felicidad, autoestima y tranquilidad. Le consulto que como es que las hormonas influyen en esto. Responde que lograría tener una voz más grave, sus pechos dejarían de crecer y tendría bello facial, continúa diciendo “me gustaría hacerlo ahora, pero creo que tengo que esperar, me gustaría hacer algunas cosas antes, el dni no binario con mi nombre. Intervengo marcando la importancia de esperar  e ir haciendo estas “cosas” como por ejemplo el tema del dni.

El paciente logró recientemente tener su dni y por el momento las sesiones transcurren en relación a su grupo de pares, vestimenta, cortes y tinturas de pelo, piercings, tatuajes y un nuevo pasatiempo en relación a hacer y cuidar plantas, sin retomar el tema de las hormonas. Por ahora la orientación se basa en seguir su dirección, acompañándolo en un movimiento asintótico hacia las hormonas. Trabajando en el entre, en ese espacio que permita alejarse de la creencia que insiste, de resolver la identidad de género (siempre fallida). Como arreglárselas en relación a la irrupción del goce en el cuerpo de este paciente, por ejemplo en la aparición de caracteres sexuales secundarios, tan propios y ajenos al mismo tiempo. Podemos pensar que mediante la tramitación del dni con su nuevo nombre estaríamos cerca de un tratamiento posible de lo real por lo simbólico, haciendo esperar el tratamiento de lo real por lo real que podría ser la hormonizacion.

Para terminar, me pregunto por la posición del analista para evitar quedar atrapado en un discurso jurídico-sanitario. Valerse el analista de lo femenino, para desde ahí poder ser dócil a lo trans, pudiendo acompañar y en este caso mediante un significante esperar trabajar en la dirección que en este caso se presenta, prestando consentimiento al saber que expone el paciente.