CLÍNICAS DE DEBORAH TROVARELLI
Y JORGE RODRÍGUEZ

A partir de dos preguntas proponemos a los invitados a compartir su clínica:

 

 

DEBORAH TOVARELLI

Miembro de ACEP, Responsable de la secretaria de Docencia del CID, Docente del CID, Diplomada del Icdeba. Madre de trillizos, bailarina (aunque temporalmente ahora sólo puedo bailar con la rutina y las responsabilidades).

 

 

 

1) Freud avanza en su teorización a partir de los obstáculos que encuentra en su propia clínica. Siguiendo el espíritu freudiano, que nos puede aportar sobre lo que da nombre a nuestra sección: “La clínica nos lleva la delantera”

Encuentro muy oportuno el nombre de la sección «la clínica nos lleva la delantera» ya que Lacan se vale de esta idea para referirse en diferentes momentos de su enseñanza a su posición frente al arte. Para Lacan el artista y el arte preceden al analista y permiten hacer avanzar al psicoanálisis. Pero es también la clínica la que desde los inicios del psicoanálisis mantuvo a Freud causado lo suficiente para hacer surgir el psicoanálisis y permitir el avance de sus teorizaciones. Son los problemas que plantea la clínica los q llevaron psicoanálisis desde Freud a Lacan a que el psicoanálisis prospere. 

Las distintas épocas plantean transformaciones en la subjetividades y en los modos de goce que impactan en la  presentaciones de la clínica. Esto llevó  tanto a Freud como Lacan a ir en ocasiones contra sus mismos fundamentos,  volver a revisar principios nodales en los que se sustentaban sus teorias para interrogarlas, transformarlas.

Este aspecto también tiene un punto de contacto con el arte ya que hubo un saber hacer en los fundadores del psicoanálisis comparable al que Lacan ubica como saber hacer del lado del artista.

 

2) En su práctica cotidiana como analista, ¿Qué le sorprende de la clínica actual?

Es una pregunta que me interesa responder desde el recorrido personal en relación a la formación. Esta ha estado siempre entreverada con la salud pública en instituciones psiquiátricas. Desde allí he podido asistir a cambios significativos en los modos de presentación de la clínica muy evidentes e impactantes. Hace veinte años  encontrábamos los clásicos cuadros de la psicopatología bien definidos. Paulatinamente comenzamos a tomar contacto con una clínica atravesada por otras coordenadas y donde las descripciones clásicas de la psiquiatría y las estructuralistas del psicoanálisis comenzaban a quedar cortas a la hora de intentar comprender los fenómenos clínicos q se presentaban. 

En este punto el encuentro con el psicoanálisis lacaniano,  que articula una lectura de la clínica actual ligada a modificaciones en la subjetividades marcadas por la época,  me permitió acercarme a una comprensión de estos nuevos modos de presentación de la clínica y a poder pensar y delinear nuevos artificios (dispositivos) que estén a la altura actual de lo que nos enfrenta como desafío en nuestra práctica diaria. 

 

 

 

 

JORGE RODRÍGUEZ

Arrastro varios apodos: toto, condorito, gallego. Practico el psicoanálisis en Villa Mercedes (San Luis). También soy docente de un par de asignaturas en la carrera de acompañante terapéutico de la UNSL Trabajo mucho y con ganas. Amo leer, el tenis, cocinar asados, el gyn tonic. No recomiendo hacer todo eso junto. Mis temas, esos que me llevan a devorar libros y que tienen que ver con mi vida, son la adolescencia, la locura, el humor. Y tengo una familia hermosa.

 

 

1) Freud avanza en su teorización a partir de los obstáculos que encuentra en su propia clínica. Siguiendo el espíritu freudiano, que nos puede aportar sobre lo que da nombre a nuestra sección: “La clínica nos lleva la delantera”

Tengo para mi que en verdad es la práctica quien nos lleva la delantera, si mantenemos en reserva el término clínica para ubicar el momento de formalización (“formolización” le gusta decir a F. Schejtman) de lo que hacemos en nuestra práctica, que sostenemos idealmente en un “no pienso”. Es lo que da el alcance a la idea de Lacan de que el analista es al menos dos. Desde esa perspectiva, somos unos retardados y por estructura!

Ahora bien, otro modo de pensar la cuestión es ubicar el fenómeno de los “nuevos síntomas”. Como los síntomas son siempre nuevos, uno puede rastrear ya como en Freud sus casos emblemáticos, paradigmáticos, por un lado muestran cómo lo que atrasa es siempre el análisis del analista (cf. el reproche de Freud de no haber podido atisbar la ligazón homosexual de Dora con la Sra. K). ¿Se capta la insistencia de Lacan cuando expresa que el psicoanálisis no es una terapia como las demás, porque es la que dispensa un analista, y que el problema radica en la formación del mismo? ¿Donde se forma un analista? Esa es la pregunta que también ligo al retraso respecto de la clínica.

Por el otro, Freud no se detuvo en los casos paradigmáticos. “Tipos libidinales” o la conferencia Nº 24, “el estado neurótico común” me resultan imprescindibles para pensar en una clínica que se orienta por lo real, o por los modos de goce.

 

2) En su práctica cotidiana como analista, ¿Qué le sorprende de la clínica actual?

Retengo el significante sorpresa de la pregunta, que ligo a aquello que está fuera de cálculo, a lo que irrumpe de imprevisto. A aquello que nos despierta del sueño de un saber ya alcanzado. Si el arco que va de los poderes de la palabra a el imperio de las imágenes, o el que abarca desde el orden simbólico en el siglo XXI a las psicosis ordinarias y las otras, dice algo para mi, es que no paran de producirse sorpresas que se recogen y que desbrozan el camino de los tratamientos que conducimos. Por ello es que no puedo siquiera imaginar mi clínica sin el sostén que ha significado para mi la orientación lacaniana.

En mi consulta se constatan los tópicos habituales en que nos hallamos quienes dialogamos en nuestro mundillo: la depreciación de lo simbólico, la pregnancia de lo imaginario, los exabruptos de un real que desborda a diario y de distintas formas, etc. Estribillos que en parte verdades, muchas veces esconde las dificultades de cada quien para saber hacer con eso.

Lo que no deja de sorprenderme por su insistencia, y es un dato invalorable para mi, es que en tiempos del discurso capitalista, con sus efectos forclusivos, las personas que vienen a verme no dejan de hablar de amor.