¿Qué se produce en las presentaciones de enfermos?
por Gastón Cottino y Gustavo Saraceno

Jacques Alain Miller destaca que del dispositivo de las presentaciones de enfermos es posible extraer “enseñanzas” a partir de la máxima singularidad de la xenopatía del lenguaje, de la cual cada sujeto psicótico testimonia en los modos de encuentro con lo real y las soluciones puestas en juego.

Siguiendo esta afirmación, que recorre las coordenadas generales del dispositivo, la pregunta sobre la subjetividad de alguien que decide o acepta hacer uso del dispositivo, los efectos que se producen allí y la posición del analista en esa instancia; intentamos constatar lo enunciado por Miller en algunas de las presentaciones de enfermos realizadas en el CID Mendoza.

En cierta ocasión, estando Gerardo Maeso, a cargo de una presentación de enfermos, el recorte de un detalle nos provocó el interés por querer precisar algo más. Citamos brevemente el pasaje:

“Empecé a sentir voces, a sentir que me hablaban y ya no era de afuera, si bien tengo una vecina que me hace la vida imposible, sino era dentro de mí y me di cuenta que era yo, que no era de afuera.

Ya no era de ella. Mi vecina molesta igual, sigue molestando igual, pero yo no le hago caso. Entonces ni me va ni me viene. Pero en ese momento ya era adentro de mi cabeza ya no era afuera, era dentro de mi cabeza que las oía. Es como si usted me estuviera hablando por un micrófono y yo tuviera un micrófono adentro de la cabeza”

A partir de aquí cesan los problemas con la vecina, pues la atribución es a sí misma y no al Otro. Es un punto interesante, que abre la pregunta acerca de ese cambio en la propiedad distributiva de la cadena. ¿Qué estatuto darle? ¿Se puede pensar como cierto tratamiento de la irrupción de goce? Datos de los que, sin duda, para quien dirige la cura, podría orientar la dirección del tratamiento.

Pero más allá de eso, todavía nos convoca la pregunta acerca de qué se produjo allí. Sabemos que, si hubiera una verdadera cesión del objeto, al menos en el sentido en el que Lacan lo escribe en la Nota al pie de “De una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de la psicosis”, habría conformación del fantasma al modo de la neurosis, y nada de esto sucede, pues sigue siendo una psicosis.

(Agradecemos en este punto los intercambios con Ruth Gorenberg, autora de La música de la lalengua, libro en donde se abordan estos aspectos)

Entonces, ¿qué poder decir para precisar la relación de esta pequeña rectificación con el objeto voz, y, por lo tanto, con el cuerpo y el Otro?

Una idea más nos surge al considerar el pasaje más allá de la línea de “intención de significación” que Miller plantea en “Lacan y la Voz”, sin contar con la castración. ¿Podemos considerar que se produjo algo de la ubicación del objeto voz, de manera tal que ya no participe de la alucinación auditiva como hasta ese momento (en la voz de la vecina), dejando al significante y su intención de significación en el campo del Yo (aunque se siga tratando de una alucinación, pero ahora de tipo psíquica)?

De la siguiente presentación, esta vez con Jorge Charmorro, destacaremos algo que, ya al final del encuentro, permite precisar la función que tiene el dispositivo para alguien en particular.

Al inicio de la presentación:

Paciente_ (acerca del motivo de su internación) …porque yo tengo mucho miedo.

Analista_ Contámelo ¿cómo es ese miedo?

Paciente_ Y me pasa por ejemplo, hoy me pasa que siento mucho miedo porque sé que alguien me está persiguiendo, y me quieren hacer algo, o que hablan de mí y quieren espiarme. Eso es lo que siento cuando me pongo mal. Por ejemplo, antes cuando me empezó a dar esto, yo sabía que de adentro del televisor me espiaban y dejé de ver televisión, o prendía la radio y sabía que en la radio estaban hablando de mí.

Y al final de la presentación:

Analista_ ¿Qué te pareció este encuentro? (Refiriéndose a la entrevista)

Paciente_ Bueno, me gustó

Analista_ ¿Qué tuvo de bueno? 

Paciente_ Y…me gusta escucharme. 

Analista_ ¿Ah sí? 

Paciente_ Y que me escuchen. 

Analista_ ¿Qué te gusta de escucharte? ¿Qué es lo lindo de eso? 

Paciente_ Y porque yo antes, ni yo sacaba para afuera lo que yo sentía o lo que yo pensaba. ¡Siempre callándome! Entonces cada vez que yo se lo cuento a un profesional lo cuento abiertamente. Y me sirve para salir de acá pensando en la diferencia; o sea yo veo la diferencia entre antes de hacerme ver y hoy en día. Entonces como que me da más ímpetu para seguir mi tratamiento, y para que cuando yo tenga una recaída o me sienta mal tenga la misma fuerza para venir a buscar un profesional acá. 

Hay aquí dos ideas principales. La primera, acerca del lugar del objeto voz en sus distintas versiones: por un lado, su aspecto injuriante; y por otro, en el escucharse y ser escuchada como maneras de satisfacción propias del dispositivo. Luego, una suerte de coordenada simbólica, la “diferencia”, el “ver la diferencia”, que permite que la institución, y el dispositivo, se puedan transformar en partenaires del sujeto psicótico a partir del “hacerse ver” para “contar abiertamente”.

También, podríamos poner en serie con lo anterior al objeto mirada, a partir del “me espiaban” dándose el pasaje al “hacerme ver”, por la vía del dispositivo. ¿Hay allí otra relación a la mirada del Otro, menos mortificante, en la que se instala cierta distancia de la posición de objeto gozado por el Otro?

Finalmente, en una presentación con Daniel Millas, tratándose de caso de un sujeto con psicosis ordinaria, extraemos, entre otras cosas, la cautela del analista a la hora de preguntar, para no tocar ciertos puntos, en donde la ausencia de significación fálica pudiera dar lugar a la perplejidad, o a otros fenómenos de pródromo o desencadenamiento.

Se trataba de alguien cuyo Ideal, ligado al estudio y la carrera en la universidad devenidos de la madre, no encontraba la dilectización que permite la significación fálica. Sin su auxilio, el sujeto caía.

El analista interviene aquí con un sintagma que, al tiempo que descompleta el Ideal de la exigencia académica, le otorga un lugar tanto en el tratamiento como en el estudio, gracias al tiempo, a la “paciencia”:

Analista_ “Y hay que tener paciencia con prosperar, hay que darle tiempo, prosperar en el tratamiento, en el estudio”.

Veremos cómo responde la paciente, pero la dirección de la intervención tiene una lógica desprendida de aquello que estabiliza y de que aquello que no, que puede melancolizar, según se escuchó en la presentación.

Cada presentación tuvo sus enseñanzas. Estos pasajes son un intento de formalización, no sólo de los efectos que el dispositivo puede tener para un sujeto, la institución y el auditorio de practicantes del psicoanálisis, sino también de esos detalles, en cuyo esfuerzo de dilucidación constituyen un saldo de saber.

 

Bibliografía

Gorenberg, R. (2016) La música de lalengua. Incidencia del objeto voz en la clínica psicoanalítica. Buenos Aires: Grama

Lacan, J. (1957-58) [2010]. De una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de la psicosis. En Escritos 2. (pp. 509 – 557) Buenos Aires, Argentina: Siglo XXI.

Miller, J. – A. (2014) Enseñanzas de la presentación de enfermos. En Matemas I. Buenos Aires: Manantiales.

Miller, J. – A. (1997). Jacques Lacan y la voz. En Freudiana 21, p.17. Barcelona: Paidós.

 

 

 

Gastón Cottino

Practicante del psicoanálisis (EOL y AMP) con cierto gusto por la investigación, que esta vez se encontró con una pregunta de los amigos de Conversaciones, la cual, al señalar un lapsus en la escritura, permitió que el texto se oxigene, y sea re-escrito.

 

Gustavo Saraceno 

CID Mendoza
Docente e instructor de residentes de psicología de la RISAM.