Entrevista a Florencia Rodríguez (periodista)
por Soledad Calderón

  • ¿Qué lugar tiene la palabra en el periodismo actual?

Pienso que la palabra hoy es fundamental, es uno de esos momentos históricos y trascendentales donde cumple un rol fundamental, que es el de comunicar. Así que hoy más que nunca la palabra cobra muchísimo sentido, en las manos y en las voces correctas, comunicando de forma adecuada y fidedigna, brindando información para generar conciencia, no pánico y temor. La palabra debe ser utilizada para comunicar.

  • Desde tu experiencia, ¿sentís que la palabra se vehiculiza mejor de acuerdo al medio utilizado (radio, tv. vs. gráfico)?

Yo soy periodista de gráfica y podría decir que cada forma tiene sus ventajas en cuanto a la llegada y vehiculización. En general hoy en día es mucho más sencillo prender la televisión o escuchar la radio y que un comunicador o comunicadora te transmita una info. Eso es mucho más fácil que procesarla uno, te lleva menos tiempo que si lees e interpretas y luego te armas un concepto. Esto es lo que hace un lector. 

Desde el periodismo gráfico, escribis, explicas, usas tecnicismos y lo mandas a un texto. Pero en estos tiempos que vivimos se busca la instantaneidad, por eso es el auge de otros medios distintos al gráfico. Por ejemplo, sale un DNU del presidente, me lo ponchas 5 minutos y después sale un comunicador haciendo un punteo y me quedo con eso, no más. La gráfica explica con más detalle y profundidad.

Esa es básicamente la diferencia, la instantaneidad vs. tener tiempo de sentarte, leer, decodificar e interpretar un mensaje. 

Antes la gente le dedicaba un tiempo en la mañana a leer el diario, hoy poca gente hace esto, sin contar que los diarios que se consumen son on line  y si una nota es muy larga no se lee y no la incluyen. Tenemos límites para escribir, sino pierdo yo y el diario, porque el lector mira y busca lo que le interesa: título, bajada, primer y segundo párrafo, si me engancho sigo sino cambio de diario o de tema.

  • ¿Cómo se transmiten las peores noticias?

 Las peores noticias uff!  últimamente estamos todo el tiempo transmitiendo malas noticias, ayer me tocó escribir que llegó la sepa manaos a Mendoza. Pero debemos saber que hay malas noticias y “malas noticias”. Hubo un momento del 2020 en donde prendíamos la tele y veíamos el conteo de muertos en el mundo por el Coronavirus, y se transmitía de a esa forma. Estas son malas noticias. 

Pero  considero que hay que tener especial cuidado con otras malas noticias y el periodismo juega muy al límite o pasa la raya en ciertas circunstancias, como por ejemplo, femicidios, abusos, ataques sexuales. En el periodismo de policiales (siempre tengo esta discusión con mis compañeros de policiales) hay un morbo que vende y al diario le interesa que vos vendas o que consigas clicks porque eso significa más publicidad y más dinero. 

En esta delgada línea tenes que preguntarte ¿qué periodismo quiero hacer yo?, ¿me quiero prestar a ese amarillismo morboso?  Aquí por ejemplo es muy importante la perspectiva de género, creo que hay un diario en Argentina que tiene editora de género. 

Hoy para mí una mala noticia es un femicidio. De algunos nos enteramos por los medios y otros no, aquí ya hay otro error además del morbo, la trascendencia de la nota según el estatus de la víctima. Además de la cantidad de datos innecesarios y súper violentos que se proporcionan, esto tiene que ver con el tratamiento de la noticia, generalmente se pone en pantalla la foto de la víctima mientras que su victimario siempre aparece con la cara difuminada. De la víctima eligen fotos que se consideran “provocativas”, por ejemplo, de las 50 fotos de la chica, ponele la firma que van a elegir la que menos ropa traía o en la que salía tomando. 

Otro pecado del periodismo, hacer creer a la gente que la víctima se merecía lo que le pasó, que lo que le pasó, le pasó por ser de tal manera o de comportarse de cierta forma. Otro error, la música que acompaña a estas noticias. Es preferible el silencio, no hace falta música siniestra de películas…

Las malas noticias se transmiten con muchísimo tacto, con muchísima sensibilidad, hay que ser una persona empática para transmitir noticias. Por ejemplo, la abundancia de datos de los contagiados de Covid…. ¿en qué decantó…? En una serie de acosos y hostigamientos hacia los que se enfermaron, el INADI recibió muchísimas denuncias de discriminación, médicos que lo querían echar del edificio. Las malas noticias siempre que elijan un blanco están mal dadas.

  • Lo mejor de ser periodista…

A mi me fascina, es el mejor oficio, con esa impunidad lo digo, pero lo mejor es que todos los días aprendes algo nuevo, hay una frase muy cierta que dice que un periodista es un mar de conocimiento de 5 centímetros de profundidad, puedo hablar de todos los temas pero hasta ahí. Todos los días hablo con una persona que me enseña algo nuevo, conozco historias de todo tipo, esto es súper interesante y te hace empatizar. 

Yo concibo al periodismo como una herramienta de transformación social si está bien utilizada por supuesto, como una herramienta de bien.

  • Lo peor…

Algunas formas de hacer periodismo, el periodismo pago, la llamada “opereta”, todos tenemos una convicción y determinados valores, principios e ideologías. El concepto de apolítio no existe, porque haces política desde que te levantas hasta que te acostas, en cada decisión que tomas hay una postura política. Por ello creo que lo peor del periodismo es dividir a una sociedad, no estoy en contra del periodismo de opinión, me gusta leer columnas de opinión, hay que decir que la mayoría que opina en Mendoza son varones, pasemos el resaltador a esto… Dividir al público en función de una opinión personal es lo peor, la bendita “grieta”, que siempre ha estado. Desde que yo tengo conciencia, en mis 10 años de periodismo, se marca profundamente con la Ley del campo, el “no positivo» de Cobos, y el periodismo tomando partido ahí. También es cierto que cada medio tiene una línea editorial, y está bien, porque los dueños de los diarios tienen sus intereses políticos y económicos y el medio de comunicación puede ser una vía para ello. 

Lo peor es el periodista a quien se le paga por generar odio, desinformar, generar caos y división. Pensemos en Viviana Canosa, informando y transmitiendo barbaridades sin responsabilidad y límite en este contexto de Pandemia.

  • ¿Crees que el periodismo desde la mirada de una mujer tiene otro rasgo?

Creo que un poco ya dije algo de esto, creo que la perspectiva de género es súper necesaria, sobre todo en estos tiempos donde todo está cambiando, donde se está visibilizando y como sociedad todos, todas y todes nos estamos cuestionando situaciones, episodios que antes teníamos completamente normalizados. Creo que este movimiento hace rato arrancó con ciertas luchas pero es fruto de esta generación haber logrado ponerlo en tensión, visibilizar y  poner en debate… che esto hoy funciona? Estamos evolucionando en la decontrucción y el periodismo también. También hay que decir que por ser mujer no es garantido tener esta perspectiva. Hay mucho del periodismo femenino que alimenta el sistema patriarcal.

  • ¿Cómo comenzó tu amor por la palabra?

Mi amor por la palabra se podría decir que es por mi hermana mayor, Lorena, segunda mamá, ella estudiaba derecho y todo el tiempo que la mirabas estaba leyendo. La veía en la madrugada levantarse a estudiar con su mate. Leía lo que fuera, caja de foco, instrucciones, etiqueta del shampoo. Desde chiquita quise parecerme a ella.

Y después Harry Potter, me regalaron el primer libro y no  pude soltarlo nunca más. Un docente de la Maza decía que a Rowling había que agradecerle que muchos niños y niñas en el mundo habían agarrado un libro gracias a  ella.

Estaba fascinada con ese mundo paralelo y mágico. Una vez leí, no recuerdo quien era el autor, que hace falta mucha fantasía para soportar tanta realidad, y lo adopté como filosofía de vida, mucha fantasía para soportar tanta realidad y el doble para hacer periodismo.

 

 

Florencia Rodríguez

Optimista por naturaleza y amante de los perros. Eterna enamorada de la luna.

Periodista como herramienta de transformación social.

Ferviente seguidora de la filosofía del girasol. Amiga de las letras, la música, el buen café y los abrazos.